Se abre paso el tercer hombre
Está en marcha la posibilidad de que se cree un tercer espacio en la interna del Frente Amplio.
Esta zona electoral, donde habría en principio, aunque lo promotores consideran que se puede llegar a más, la posibilidad de captar entre 5 y 15% de frenteamplistas que no aceptan a Danilo Astori y a José Mujica como precandidatos, se estaría creando entre abrasadores soles veraniegos y copetines con olor a parrilla, donde el truco ayuda a la negociaciones sin trapas a la vista.
El sábado trascendió la posibilidad de que esto fuera así. Incluso se supo de un encuentro, el pasado jueves, entre el intendente canario Marcos Carámbula precandidato independiente por el Congreso- y el ministro de Industria, Daniel Martínez, quien es proclamado por su partido (PS) y por el Congreso del FA como precandidato a la Presidencia de la República. Un similar encuentro habrá, en las próximas horas, con el director de la OPP Enrique Rubio.
Tanto Carámbula como Martínez y Rubio son vistos con buenos ojos por el Partido Socialista, parte de la Alianza Progresista (con Víctor Rossi liderando la propuesta), y la Vertiente Artiguista.
La otra novedad que puede surgir es que el Partido Comunista o parte de la 1001 pegue un viraje, que en el V Congreso del FA apoyó la candidatura de José Mujica, porque se sabe que en sus filas, fundamentalmente canarias, hay interés en crear una tercera candidatura, como forma de no acompañar a un tupamaro a la Presidencia de la República, lo que a muchos comunistas les cuesta por razones de competencia histórica.
Esta tercera corriente, que con las actuales encuestas no está en condiciones de pelear por el primer lugar, entre otras cosas porque aún no se conformó, podría ser definitoria en la Convención Nacional electa en las internas de junio.
Es de recordar que un precandidato es electo directamente por las elecciones internas si logra la mayoría absoluta de los votos válidos de su partido o si hubiera superado el cuarenta por ciento de los votos válidos de su partido y que, además, hubiese aventajado al segundo precandidato por no menos del diez por ciento de los referidos votos.
Para ser más precisos y a título de ejemplo: si el precandidato «A» obtiene el 44% de los votos y el precandidato «B» el 42%, la resolución se debe tomar en la Convención, en la que el tercer candidato «C» con el 14% de los convencionales, puede volcar la balanza para uno u otro lado.
Esta alternativa se vería abortada si «A» y «M» acuerdan que «el que gana, gana», lo que sumando los convencionales de ambas corrientes hacen una contundente mayoría que le impide al candidato «C» incidir en la resolución.
Por encima de cálculos electorales, que serán los únicos válidos en las elecciones interna de junio, resta saber lo dirán las encuestas en los próximos dos meses y definitivamente las urnas en cinco meses si la tercera opción le quita votos a Mujica o a Astori o si simplemente logra rescatar del descontento, lo que no es poca cosa, a ese electorado tradicionalmente de izquierda que rechaza la polarización, que reclama una nueva izquierda y que muchos de sus posibles adherentes amenazan con votar en blanco o anular su voto, si no hay una tercera puerta que rescate el frenteamplismo, como propuesta ideológica y cultural básica.
Compartí tu opinión con toda la comunidad