Alertaron sobre "liquidación" de la industria azucarera

Una delegación de sindicatos de trabajadores azucareros de Bella Unión, Paysandú, y del Secretariado del PIT-CNT alertó ante el Parlamento que la aplicación a partir del 1º de marzo de una tasa máxima de arancel del 35% significará liquidar esta industria, en una discusión en la cual se cuestionó al actual presidente Jorge Batlle de cambiar de postura, y el senador colorado Walter Riesgo salió en su defensa.

«Para nosotros es muy importante recalcar el problema social que va a vivir Bella Unión cuando, a partir del 1º de marzo, se empiece a aplicar esta protección que, de alguna manera, implicará la terminación de la industria azucarera», afirmó Ruben Rodríguez, del sindicato de Obreros de CALNU.

Rodríguez recordó que la población de Bella Unión «ya viene sufriendo ‘achiques’ a partir de la integración del Uruguay al Mercosur». Expuso como ejemplo que «en 1992 teníamos alrededor de 10 mil hectáreas y hoy solo contamos con 3 mil», pasando la zafra de seis meses a tres meses.

Por su parte, Hubo Bianchi, del PIT-CNT, indicó que «si Brasil dejase de subsidiar la industria azucarera, en los estados de Pernambuco, Alagoas y Sergipe, habría, no ya una explosión social, sino hambre. Si Argentina hiciera lo mismo en Tucumán, se produciría un desastre social». Por tanto, agregó Bianchi, «no entiendo por qué, en Uruguay nos podemos permitir un desastre social como el de Bella Unión».

Según Bianchi, «el problema fundamental de la industria alimenticia en Montevideo y otras partes del Uruguay no es el precio del azúcar, ya que se llegó a un convenio con precios similares a los internacionales».

«Si queremos atacar en serio el contrabando, podemos ver las dificultades de competitividad que tiene la industria alimenticia, por ejemplo, cuando vamos a cualquier supermercado donde hay galletittas con permisos bromatológicos falsificados», manifestó el sindicalista.

«Iba a terminar»

Por su parte, el senador Walter Riesgo (Partido Colorado) sostuvo que el tema del azúcar «estaba sellado desde 1992″, y que «eso lo sabían las cooperativas y los propios obreros, como también sabían que había plazos que cumplir. De pronto podemos coincidir en que marzo no es el plazo ideal, sino que debe ocurrir dentro de dos o tres años». «Pero que el tema del azúcar en el Uruguay iba a terminar, todo el mundo lo sabía», enfatizó Riesgo en el seno del grupo especial de la Comisión Permanente del Poder Legislativo.

Ante estos dichos, Ruben Rodríguez, de Calnu, sostuvo que «a nosotros nunca nadie nos dijo eso». «Cuando fuimos a negociar siempre se nos afirmó que era un tema político y que lo que se podía hacer era manejar los tiempos de gobierno», agregó. Según Rodríguez debe ser un tema de Estado y no de períodos de gobierno como ocurrió con «Lacalle y Sanguinetti». «El hoy señor Presidente de la República y en ese entonces candidato, en una entrevista nos dijo que no se iba a terminar la industria azucarera; pero luego, cuando asume la Presidencia, afirma que sí».

Rodríguez reclamó que «frente a esto, queremos que sean de una vez por todas honestos con nosotros para que la producción agropecuaria no dependa de los tiempos políticos o electorales».

Seguidamente, el senador Riesgo contestó estos conceptos: «Lo primero que debo decir es que yo no soy deshonesto y que tampoco lo es el doctor Batlle». «Creo que persona que hablara en forma más clara que él sobre el tema del azúcar en el Uruguay, desde la remolacha, hasta la caña de azúcar, no hubo. ¡Y bastantes veces fue maltratado por el tema del azúcar!».

Riesgo precisó que «cuando hablo de que todos sabíamos de esta situación, me refiero a que en el año 1992 se firmó con los países del Mercosur el tema azucarero y ese día el PIT-CNT sabía que el firmar ese tratado, el azúcar en el Uruguay ya estaba terminado». «También estaba terminado el vino y no fue así», acotó el senador José Mujica (MPP).

En tanto, el senador Riesgo indicó que «hubo gente que supo conducir» los fondos de reconversión del vino pero no así los destinados a la industria azucarera. «No voy a acusar a nadie –y sé que el señor legislador tampoco lo hará– pero es verdad que no fueron bien manejados y que se tiró la plata. Si el camino no hubiese sido ese, la historia de Bella Unión sería muy distinta», afirmó el senador quincista.

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