Sucumbió mercado sin "control moral"
La crisis internacional se origina en la profunda falta de ética de quienes se aprovecharon de la «burbuja» sin pensar en las consecuencias de su explosión. Ahora es tiempo de alternativas que necesariamente tienen que combinar los elementos «invisibles» del mercado con los controles «visibles» del Estado. A través de su desempeño en diferentes áreas de la política y las finanzas internacionales, Enrique Iglesias dijo haber llegado a la convicción de que las sociedades tienen «sed de ética» y, precisamente, a la falta de controles morales atribuye la crisis global que comenzó a gestarse en el último tramo de 2008 y que hasta el momento muestra un incierto desenlace. Actual secretario general Iberoamericano, ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y ex ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, Iglesias habló ayer en la sede del Centro Latinoamericano de Economía Humana (Claeh), donde presentó el libro «Transparencia y ciudadanía responsable II». El libro fue compilado por Pablo Mieres y José Rilla.
Destacó que los contenidos de ese trabajo ponen de por medio «el desafío de la gran reforma del Estado», apuntalado por una esencial transparencia en su gestión, y recordó que ya en los años 90 el BID promovió la discusión del tema «con gran aceptación».
Reconoció de inmediato «la enfermedad moral del capitalismo, que arrasa con su legitimidad» y que genera el problema de «cómo se percibe su funcionamiento en nuestras sociedades».
«Hoy hay un desasosiego en el mundo por la crisis del capitalismo», indicó, así como subrayó que «es muy grave, porque no hay alternativas». Recordó que en un momento fue la especulación con las acciones .com y más recientemente con las hipotecas; el resultado es que fueron burbujas especulativas que «tienen que ver con el mal manejo, con una codicia desenfrenada para aprovechar vacíos» que se generan en determinadas coyunturas. El daño de esa precipitación lo sufren todos y en este caso hay estimaciones de que se ha perdido un 20% de la riqueza mundial, lamentó el expositor. «Todo eso», agregó, «proyecta una sensación de crisis y genera una actitud muy crítica todo lo que es financiero». La conclusión de que «las regulaciones debían quedar al margen del libre juego de las fuerzas del mercado era una filosofía errada», añadió Iglesias, quien sostuvo que el libro que se presentaba «está orientado a dar respuesta a cómo debe ser la relación entre el mercado y el Estado», porque «precisamos la mano invisible de uno, pero no podemos prescindir de la visible del control».
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