¿La historia los absolverá?
La suerte está echada. Las reglas de juego de la democracia han puesto las cosas en su lugar. Cada partido político sabe lo que se juega. Son momentos de opciones.
Blancos y colorados están acostumbrados a resolver su candidatura a la Presidencia de la República por vía de las urnas y saben cuando se hacen las cosas bien y las cosas mal. Aunque suelen equivocarse.
En el Frente Amplio no hay práctica, ni experiencia de confrontaciones parejas. Ni en la fuerza política, por más que una vez se realizaron internas, ni en el movimiento sindical, donde la dirección del PIT-CNT se elige por consenso.
El aprendizaje, los precandidatos de la izquierda van a tener que realizarlo en la marcha, entre discurso y discurso, entre movilización y movilización. No será sencillo, porque los límites entre la emulación y la confrontación siempre existen zonas casi indefinibles. Basta que alguien se salga de tono, para que la emulación quede en el olvido y la confrontación genere nuevas confrontaciones. Para ello los equipos de campaña y la dirección del FA tendrán que tender puentes entre los aspirantes y sus barras, para que prime la política a lo grande y no la pequeña.
Otras de las dificultades que ya se le están presentando a la izquierda es que al día de hoy no se sabe cuántos precandidatos van a presentarse. Si bien hay dos que surgen con más posibilidades (Astori y Mujica), aún hay tres más (Carámbula, Martínez y Rubio) que no han resuelto qué paso van a dar.
Si se llegaran a presentar los cinco, habrá que ver a quién de los dos más poderosos le van a sacar votos. Tema, que por cierto, no está muy claro.
Lo que sí está claro es que José Mujica tiene la casa mucho más ordenada, con estructuras militantes mucho más firmes. El Espacio 609 y el PCU cuentan con estructuras distintas pero muy fuertes y complementarias. Los comunistas pesan más en el proletariado y los trabajadores clásicos, mientras que los mujiquistas llegan a sectores muy humildes, el «último quintil» de los más pobres, que según la senadora votó al Partido Colorado en las últimas elecciones.
En el caso de Danilo Astori, el único frenteamplista que desde antes de las elecciones de 2004 sabía que iba a ser precandidato a la Presidencia, el bloque que lo apoya es difuso, más identificado con el frenteamplismo histórico (el seregnismo y el vazquismo), con poco poder militante. Si se quiere más «leído» que el de Mujica.
Quizás su mayor logro en política de alianzas haya sido arrimar a Esteban Valenti, un publicista que sabe aplicar una publicidad que sea parte de la lucha política y no un simple decorativo. El otro aporte a la conformación de ese bloque astorista es la presencia de Rafael Michelini y el Nuevo Espacio, que han estado a la vanguardia, sin interrupciones, en la lucha por la verdad y la justicia. No son firmantes de última hora para derogar la Ley de Caducidad.
Por el lado de la Alianza Progresista, si es que finalmente resuelve sin fracturas el apoyo a Astori, se logrará reafirmar la presencia del gobierno junto a esta corriente.
En los últimos días se creó un agrupamiento, Las Banderas de Líber, que logró juntar a casi 2.000 personas en el BHU detrás de la consigna «El cambio seguro». Casi todos ellos son personas de más de 50 años de edad, con trayectoria y experiencia frenteamplista presos, exiliados y clandestinos -, pero con falta de militancia diaria en los últimos 20 años. En su gran mayoría son ex comunistas, más algunos ex tupamaros.
Las resoluciones que asuman el Partido Socialista y la Vertiente Artiguista serán importantes en tanto el PS puede arrimarle militancia a Astori, mientras que la Vertiente puede juntarle a Mujica un electorado más culto, que sepa leer inglés.
En definitiva, todo indica que lo que va a terminar resolviendo quién será el próximo candidato del Frente Amplio a la Presidencia es la capacidad de penetración y de convencimiento que tengan en la sociedad los dos precandidatos más poderosos electoralmente.
Tanto en la interna como en las elecciones nacionales, estarán como telón de fondo los éxitos o no, que tenga el gobierno nacional en los próximos meses. Astori aparece con mejores condiciones para cosechar y explicitar los éxitos que hasta ahora han sido de gran envergadura, y Mujica con más capacidad de hacer soñar. Veremos, el futuro del país está en sus manos y el juego es responsabilidad de todos. Sin excepciones. ¿La historia los absolverá?
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