Lucía y sus aspiraciones políticas
–En los años sesenta o setenta, ¿pensaste en algún momento que podrías llegar a ser «primera dama»?
–Imposible; impensable. Te imaginarás que en los años setenta yo estaba con la cabeza en otra cosa; estaba, sí, en el mismo proyecto que ahora, en el sentido que este país tenía posibilidades de tener un nivel de vida mejor, un grado mayor de justicia, etcétera. Buscaba lo mismo que ahora, pero por otras vías. De todos modos, una de nuestras características es que no nos metemos en política como en una carrera de ascensos en la que empezás como edil, después, diputado; después, senador; ministro, y finalmente, presidente. Yo no estoy en ese juego político, llegué a esto de pura casualidad.
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