Crónica de una sesión que no fue
El Alto Cuerpo Legislativo estaba citado en forma extraordinaria a fin de hacer cesar el receso, dar cuenta de los asuntos entrados y considerar un orden del día bastante exiguo, por cierto.
Además de analizar y pronunciarse sobre los informes de la Comisión de Asuntos Administrativos relativos a las solicitudes de venia remitidas por el Poder Ejecutivo a fin de destituir de sus cargos a dos funcionarias del MSP y una de Presidencia, la Cámara Alta debía discutir en general y en particular el proyecto de ley por el que se introducen modificaciones en la Ley N° 18.345, del 11 de setiembre de 2008, que consagra licencias especiales para los trabajadores de la actividad privada.
Como el lector sin duda no habrá olvidado, se trata de las licencias por estudio, por paternidad, legitimación adoptiva o adopción, por matrimonio o por duelo. Pero hete aquí que «la aplicación de algunas de las disposiciones de la norma citada, sin embargo, ha permitido concluir que resulta necesario introducir modificaciones a fin de no generar perjuicios indeseados, particularmente en el desarrollo de actividades estratégicas», según reza la exposición de motivos del Poder Ejecutivo.
Pues bien, a las nueve y media de la mañana, la hora señalada para comenzar la sesión extraordinaria, pocos eran los señores senadores presentes en sala. Sanguinetti y Amaro ocupaban sus respectivos sillones y conversaban discretamente. En filas oficialistas, se veía a Tajam y Eleuterio que comentaban algo; más allá, un animado grupo se había formado en torno a Lucía, Saravia, Oliver y Gallichio.
De los blancos, ninguno. A todo esto, el Pepe (que debía presidir) no llegaba. Arana primer vicepresidente se paseaba impaciente esperando ser convocado ante la ausencia de Mujica.
Poco antes de las diez, Sanguinetti pidió la hora, ante lo cual uno de los secretarios anunció que no había quórum suficiente para levantar el receso, por lo que la sesión no se llevaría a cabo. Y bué, son cosas que pasan, ¿vio?
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