Diversificación de mercados, un antídoto para enfrentar la crisis
El presidente de la República, Tabaré Vázquez, se refirió en más de una oportunidad a la aplicación de una política comercial basada en el concepto de «regionalismo abierto», o sea «flexibilidad para negociar acuerdos comerciales por fuera del Mercosur».
Es decir, el gobierno defiende el «vecindario» como muy importante, pero considera que también sería «ingenuo o hipócrita» desconocer que el Mercosur tiene problemas y trabas, dijo días pasados el canciller Gonzalo Fernández. En ese marco, aseguró no creer que el Mercosur genere, como se esperaba en 1992, una supranacionalidad y que desemboque en un sistema comunitario y asociativo, como el de la Unión Europea. En primera instancia, el concepto de regionalismo abierto fue impulsado a raíz del debilitamiento del Mercosur y ante el previsible fracaso de las negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio. Sin embargo, la conquista, desde el año 2005 en adelante, de nuevos mercados inesperados para el Uruguay llevó a que el país pueda enfrentar hoy la crisis económica internacional con otra perspectiva, indicaron fuentes oficiales. Según datos del Banco Central, en 2004 Uruguay exportó productos a Estados Unidos y Canadá, Alemania, España, Israel, Italia, Holanda, casi toda América del Sur y parte de Centroamérica, además de República Popular de China e Irán. En los últimos datos, correspondientes a setiembre de 2008, los mercados se diversificaron a la mayoría de los países que componen la Unión Europea, Africa, China continental, Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong, Japón y Arabia. Las exportaciones en 2004 fueron US$ 2,9 millones, mientras que a setiembre de este año llegaron a US$ 4,6 millones. De todas maneras, al comparar datos de 2004 con 2008, hay que tener en cuenta la elevación de los precios internacionales, porque entonces no se están comparando precios constantes, sino valores corrientes.
«Totalmente positiva»
A su vez, los precios internacionales favorecieron los incrementos de volúmenes físicos y de la productividad, como sucede en el sector agropecuario (carne y soja, por ejemplo). Por ello estos precios internacionales también llevaron a elevar la productividad y el volumen físico de las exportaciones. El senador e integrante de la Comisión de Asuntos Internacionales del Parlamento, Alberto Couriel (Espacio 609), dijo que la diversificación ha sido «totalmente positiva». La administración ha demostrado que no se firmó un TLC con los Estados Unidos y, de todas maneras, «se ha podido diversificar fantásticamente». «Todos estamos de acuerdo en la diversificación de mercados, pero también debe importar el origen de los productos que se venden, porque continúan predominando los primarios y los basados en recursos naturales, y cuando aparecen industrias de alta y media tecnología, se exporta principalmente al Mercosur», indicó Couriel. Acotó que diversificar mercados es «fantástico», pero la tarea fundamental es avanzar en origen, es decir darle más contenido tecnológico a los productos primarios, más valor agregado, e incorporar nuevos rubros con alta y media tecnología, que es lo que hace el mundo desarrollado y los países emergentes. «Esto es lo que le está faltando a Uruguay, porque alta y media tecnología solamente le estamos vendiendo al Mercosur. Este es el gran desafío del futuro del país; no tiene una política de promoción de exportaciones y no la llevó adelante porque, como los precios internacionales estaban muy altos, entonces prácticamente se sintió que no había necesidad. Hay una enorme necesidad de promover exportaciones y buscar aquellos rubros en los que se pueda agregar contenido tecnológico a los efectos de impulsarlos y estimularlos», puntualizó Couriel.
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