El silencio y la pregunta: "¿Por qué?"
Más de dos centenares de personas participaron ayer, en el lugar de los fusilamientos del acto convocado por la organización de ex presos políticos Crysol, en el que se inauguró un mural recordatorio de aquellos fusilamientos. Asistieron representantes de Madres y Familiares de Desaparecidos, Serpaj, Amnistía Internacional, PIT-CNT, defensores de los derechos humanos, familiares de las cinco víctimas, quienes llegaron desde distintos puntos del país, y el propio Julio Abreu.
El artista Marcelo Pírez explica: «Esta pintura quiere representar una mujer como símbolo de todos, desmaterializándose por el alto contraste y por un pedazo de tiempo histórico que la comprime, dejando caer una flor roja que se desvanece en el piso (uno de sus pétalos es una estrella tupamara). También en el piso, pedazos de pavimento del mismo color. Quizá la elección figurativa de la mujer como símbolo de todos viene dada también por el hecho de que una de las asesinadas estaba embarazada de cinco meses cuando la mataron. Como que los pétalos al caer dejan de ser flor para transformarse en parte del piso que pisamos y que imaginamos»…
El emotivo acto se cerró con la voz de Daniel Viglietti, entonando «Por detrás de mi voz, escucha, escucha, otra voz canta», mientras los presentes se recogían en un silencio muy diferente al que durante treinta años lapidó la verdad de los fusilados de Soca. Un silencio que, de algún modo, repetía el que había realizado Amaral, hoy hombre, quien, como los familiares de las demás víctimas sigue reclamando una respuesta a su «¿Por qué?»
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