Trabajamos con mayor libertad que en cualquier otro diario

Por Gabriel Mazzarovich

Los cuestionamientos a LA REPUBLICA, a los métodos periodísticos de LA REPUBLICA y a los periodistas de LA REPUBLICA no son nuevos, siempre desde el poder o desde sus suburbios se realizaron ataques.

Pero desde que se informó que el director de Búsqueda, Danilo Arbilla, vendió su casa de Punta del Este a operadores del Cártel de Juárez, los ataques han recrudecido.

Los atacantes ni siquiera mantienen una coherencia, por momentos acusan a LA REPUBLICA y a sus periodistas de practicar «periodismo basura», de amarillismo, de exagerar las denuncias, de presentar sólo el lado negativo de las cosas.

Ahora apoyándose en las afirmaciones de un ex jerarca de LA REPUBLICA, Enrique Alonso Férnandez, las acusaciones cambian de rumbo. Ahora se dice todo lo contrario.

Resulta que ahora LA REPUBLICA se calla, no denuncia los principales hechos de corrupción y además cobra por eso.

La incoherencia de las acusaciones también alcanza el terreno político. Hasta el juicio Paolillo LA REPUBLICA era el diario del Frente Amplio. Ahora según Alonso Férnandez LA REPUBLICA es el diario del Foro Batllista.

La cosa ha llegado a un nivel en el que personalmente creo que no puedo quedarme callado. Por ello, algunas precisiones necesarias.

La intención clara de todo este operativo, que no otra cosa es esto, es desacreditar y quitar potencia y credibilidad a las denuncias futuras. La imagen que se quiere trasmitir es clara: LA REPUBLICA es una mierda y sus periodistas son monigotes aterrorizados y manipulados. Pues bien, no es cierto. LA REPUBLICA no es una mierda y sus periodistas no son monigotes.

No es cierto que en la redacción de LA REPUBLICA se viva en un clima de terror como dijo Alonso Férnandez. Actualmente hay un colectivo de periodistas trabajando en equipo, pasaron las épocas en que el editor general, Enrique Alonso Fernández, dejaba de hablarle a periodistas o a secciones enteras durante un mes. Pasaron las épocas de los gritos, los insultos y los destratos en público y en privado. Pasaron las épocas en que alguien se creía superior a todos y despreciaba el trabajo de los demás. Estoy orgulloso de los compañeros con los que trabajo y no es cierto, como deja traslucir Alonso Férnandez, que los periodistas de esta casa sean una especie de idiotas útiles, que se dejan utlizar como instrumento para cualquier cosa.

En la redacción de LA REPUBLICA se trabaja con mayor libertad que en cualquier otro diario del Uruguay. Las pruebas están a la vista. Cualquier persona u organización que quiere denunciar un atropello, una injusticia, una irregularidad, ¿adónde va?. ¿Acaso va a El País, a El Observador, a Ultimas Noticias, o al sacrosanto y vestal Búsqueda?

No, son decenas los casos en que los periodistas de LA REPUBLICA atendemos, procesamos y en la inmensa mayoría de los casos publicamos día a día. Es cierto que no se publica todo lo que llega, en ningún diario, de ningún país del mundo pasa eso. Hay muchas informaciones que son impublicables, hay otras que necesitan verificaciones múltiples y hay otras que sencillamente son bolazos.

Nadie es perfecto y cometimos y cometeremos errores.

Pero es absolutamente gracioso que nos exijan cuentas medios de comunicación al servicio del poder que nunca investigan, ni denuncian nada. Es muy llamativo también que al único medio que se le pidan cuentas sea a LA REPUBLICA, sería muy interesante una discusión abierta ante la sociedad sobre qué publican y qué dejan de publicar los medios de comunicación, todos, caso por caso.

La trayectoria de LA REPUBLICA y la actitud de sus periodistas están a la vista del lector. Durante años fue el único medio masivo que habló de los desaparecidos, las denuncias sobre la corrupción e irregularidades en el Estado, la denuncia de la oligopolización de los medios de comunicación, la interna militar y la de los partidos políticos, todos son temas en los que hicimos y hacemos punta.

Esto dicho con humildad, sin soberbia, con respeto por los demás colegas.

Pero también con respeto por lo que todos los días hacen los periodistas de LA REPUBLICA, que no son cretinos útiles, que no están a la venta y que con humildad han librado batallas, la mayoría de las veces en solitario, por la libertad y la pluralidad informativa.

Los ataques seguirán, el ninguneo de prácticamente todos los medios también.

Pero no se puede permitir que gratuitamente un señor diga lo que se le antoje sobre nuestro trabajo y lo que sabemos y no sabemos.

Aquí hay periodistas trabajando con dignidad y con entereza, en el acierto y en el error y no precisamos la bendición del señor Alonso Férnandez, ni de Búsqueda y los medios del poder que ahora le hacen de megáfono.

Nos debemos a nuestros lectores que seguirán recibiendo día a día este diario que tiene muchos defectos, pero quedarse callado y ser obsecuente con el poder, no están entre ellos.

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