Concordia Nacional. El ex ministro de Economía lidera su propio grupo, con el que acompaña la precandidatura de Lacalle

De Posadas vuelve a la política, afligido por la crisis de valores

El anuncio de su nuevo grupo político, dentro del Herrerismo, y al frente de Concordia Nacional, resultó llamativo.

Es que el doctor Ignacio de Posadas mantuvo siempre cierta distancia de la actividad política partidaria y el hecho de sumarse a las posiciones de primera línea se hizo sugestivo.

Se imponía entonces preguntarle acerca de las razones que lo llevaron a dar este paso, en un sector nuevo, en el que destacan también los nombres del ex vicepresidente de la República Gonzalo Aguirre, y de la ex ministra de Trabajo y ex diputada Ana Lía Piñeyrúa.

«En esto opera una conjunción de factores», explicó, y dijo estar «preocupado por la evolución de ciertas cosas» que «no tienen que ver con la economía, que está mal y se va a agudizar», sino que «vienen desde hace tiempo, de manera que su origen no está en este gobierno».

Según De Posadas, esos elementos están relacionados «con determinados valores fundamentales», que hasta el momento no han sido objeto de dedicación por parte de los principales actores políticos que se han sucedido en los últimos años en los elencos de gobierno.

«No se trata de cuestiones que tienen que ver directamente con la economía, con la producción, con el empleo», sino que «se vinculan con la evolución negativa de la libertad, de los valores, del concepto de familia, que tienen que ver con la seguridad ciudadana, la seguridad jurídica, el respeto por las normas, la jerarquía de las instituciones y todo a lo que se hace imprescindible para vivir en sociedad».

«Son puntos de vista que comparte el doctor Lacalle», agregó, de tal manera que con el anuncio de la precandidatura de aquél, la posibilidad de buscar respuesta a estas inquietudes «se transformó en oportunidad y obligación», añadió De Posadas.

«Hay una realidad política que pone al Partido Nacional en condiciones muy próximas de ganar las elecciones nacionales del año que viene», de manera que se abre una oportunidad muy concreta de trabajar en esos temas, añadió.

Dijo también que «no hay un cambio» en sus prioridades personales, más allá de que se asocie su imagen pública con el manejo de la economía: «eso es lo llamativo», agregó.

Explicó que por una razón coyuntural «se dio el caso de que me tuviera que ubicar en esa trinchera», en oportunidad del gobierno del presidente Lacalle (1990-95), cuando fue llamado a hacerse cargo de la cartera de Economía y Finanzas, pero «mi formación pasa mucho más por esto, soy mucho más afin a estas inquietudes», en referencia a sus planteos de corte social.

Consultado entonces acerca de si lo que propone es desdibujar los límites de lo que ahora se llama «frontera social», respondió que «depende un poco de lo que uno quiere decir», pero admitió que es algo que resulta especialmente significativo si se trata de hacer referencia a «una realidad social instalada, que hoy se conoce como marginalidad y que no se identifica con lo que conocemos por pobreza».

Agregó que «es una realidad social», que «no surgió con el gobierno Frente Amplio, es anterior» y que en la actualidad «representa un problema que Uruguay no tenía».

De Posadas recordó que está trabajando en esta materia desde mediados de los años ’60, «cuando se hablaba de ‘cantegriles’, y cuando la pobreza física era mucho más aguda que la actual».

Señaló que en aquellos tiempos los «cantegriles» reunían a gente que no tenía casas de bloques, ni electricidad, ni televisión, ni un solo elemento de confort. «Del punto de vista de la pobreza, la falta de recursos, la situación era mucho peor que la de hoy».

«Sin embargo, eran familias», subrayó, «y hoy la familia no existe».

«Era gente con problemas serios, muchos de ellos que venían del Interior, que estaban formadas en una realidad muy diferente, y virtualmente todos ellos concebían esa realidad como algo pasajero».

«Hoy nos encontramos con una pobreza material que es menor, pero la degradación humana es muchísimo peor, con el agravante de la droga», añadió.

«Si por frontera entendemos eso, va creciendo», lamentó.

Recordó que en los asentamientos de hoy se amontonan tres generaciones de seres humanos, y que para la inmensa mayoría de ellos la figura paterna «es inexistente».

 

Caminos de solución

Se le preguntó entonces acerca de cuáles son los caminos de solución que propone manejar desde el gobierno, y comenzó por explicar que con el acceso del doctor Lacalle a la Presidencia de la República en 1990, «el Herrerismo tenía un programa muy elaborado, muy jugado, con la premisa de que el nuestro es un país muy conservador, que requiere de cambios, especialmente en el plano institucional».

«Se proponía cambiar esos engranajes tan complicados, y de hecho mucho se hizo, pero también se generó una reacción que terminó bloqueando esa voluntad».

Veinte años después «tiene que haber un énfasis mayor en tratar de convencer, dentro de esta voluntad de superar el espíritu conservador y las reacciones que se generan, por eso es tan importante este trabajo de convencer», indicó.

«Eso lleva tiempo», agregó el entrevistado, «los cambios culturales requieren de agentes de socialización y en eso la enseñanza es esencial», pero también es donde se encuentran «los factores más conservadores del establishment, y el desafío entonces pasa por ahí: tratar de cambiar a los cambiadores».

En referencia a cómo encarar el trabajo en esa materia, De Posadas dijo que «hay que empezar por la punta: no es bueno que los formadores de docentes vengan de un solo lado; lo otro que me parece necesario, por sentido común, es que todo el sistema educativo no puede ser sólo responsabilidad de cinco personas, que ni siquiera responden a representantes de la opinión pública».

«Educar», añadió, «es tomar decisiones para el futuro, un escenario desconocido, y es mucho pedir a sólo cinco personas que tengan una capacidad de anticipación tan ajustada, por eso más vale abrir el juego y manejar un poco más el criterio de prueba y error».

 

Mujica, «un perfil extraño»

En el terreno políticoelectoral, y al ser requerida su opinión acerca de las recientes decisiones del Congreso del Frente Amplio, De Posadas dijo que le resultaba «difícil hablar de otro partido», aunque anotó «algunas cosas que me resultan llamativas».

Señaló en primer término que el senador José Mujica «no deja de ser un perfil extraño en pleno siglo XXI: resulta ser el candidato oficial del partido que está en el gobierno, que a su vez cambia la línea que lleva el presidente Tabaré Vázquez con mucho éxito, de acuerdo a las encuestas».

Dijo que «es también llamativo que el Partido Comunista exhiba un grado de poder como el que exhibió en este último Congreso: enfrentó al Presidente de la República, votó al candidato que éste no quería, votó además a un segundo candidato para que el que apoyaba el Presidente terminara tercero y, también, para pasarle el aviso al candidato oficial».

«Además», sostuvo, «clavetearon la tapa del ataúd con el programa», al punto de que «si Danilo Astori llega a ganar las elecciones, no va a poder gobernar».

En cuanto a la propuesta de Mujica de integrar un gobierno «de unidad nacional», De Posadas respondió que «me parece bien», pero frente a esa iniciativa «tengo que plantearme otras preguntas».

«Suponiendo que Mujica se haya convertido de sus antecedentes antidemocráticos», añadió, «no tiene antecedentes de trabajo para desempeñarse como Presidente», y recordó que «fue diputado en un período, senador en otro y en estos años ha vuelto a ser senador y ministro; pues bien, no conozco un solo proyecto de ley redactado o informado por él, tampoco medidas implementadas desde el Ministerio de Ganadería: no tiene credenciales de gobernante, aunque es posible que las tenga de comunicador y operador político».

En cuanto a la posibilidad de que el ex ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, se conviert
a en asesor de Mujica, De Posadas lo consideró como «un anuncio folclórico», y señaló que «la izquierda uruguaya tiene economistas muy capaces, no es necesario traer a nadie de afuera».

«Más bien», planteó, «Mujica tendría que explicar por qué ha mantenido en los últimos tiempos una posición tan cercana a los Kirchner, especialmente porque contrasta con la posición de su Presidente, que también es el mío».

Finalmente, y en referencia a la crisis económica internacional, De Posadas aseguró que «nos va a pegar» y aseguró que «ya está pegando en las exportaciones, es un fenómeno que el agro ya está sintiendo, y eso enlentece los créditos, el financiamiento, las inversiones».

«Hay proyectos que se pararon, no digo que se hayan abandonado», subrayó, «pero es algo que lo vemos directamente con clientes de acá», en referencia a su estudio jurídico.

Adicionalmente, los efectos de la crisis «ya se tienen que estar viendo en los bienes de consumo duradero, como los coches por ejemplo» y también «van a pegar en el salario o en el empleo».

Explicó que los Consejos de Salarios han determinado una rigidez de tal naturaleza en esa variable, que «lo más probable» es que las empresas se vean obligadas a recortar puestos de trabajo, y destacó que hace un par de semanas el subsecretario de Economía, Andrés Masoller, sostuvo que la crisis no afectaría los niveles de consumo y que las exportaciones se recompondrían, «ojalá tenga razón, pero no veo cómo».

 

LAS POLITICAS PROCICLICAS «EMBRETARON AL MINISTRO»

«Por defender las políticas procíclicas que mantuvieron en estos primeros años de gobierno ’embretaron’ al ministro de Economía, Alvaro García», sostuvo el doctor De Posadas, al analizar el desempeño del equipo económico del gobierno.

«Así lo reconoció el propio ministro cuando dijo que no tenía anuncios sustanciales para hacer», siguió, y criticó que «con el eufemismo de ‘espacio fiscal’ se van a gastar 400 millones de dólares más».

Con esa perspectiva, De Posadas dijo no ver políticas convincentes de parte del gobierno como para hacer frente a la crisis internacional, y se remontó al reciente foro de ACDE en el que fueron anunciadas medidas que consideró «apenas un rosario de buenas intenciones».

 

«RESULTADOS EXCELENTES’

La experiencia en los colegios en los que trabaja la fundación «Niños con alas» «supera ampliamente» los resultados que se obtienen a nivel de escuelas públicas, con índices de repetición y de deserción que están «muy por debajo» de aquellas, explicó el doctor De Posadas.

Explicó cómo funciona la fundación y dijo que establece un sistema de «padrinazgos» que involucra a «personas o a empresas que quieran a un ahijado, o a varios».

Como mínimo, el padrino se compromete a solventar los seis años de escolaridad, dándole al colegio los recursos correspondientes, al tiempo que entre padrinos y ahijados se establecen relaciones con distinto grado de proximidad, siempre dentro de los parámetros del colegio.

También se acercan estudiantes de las universidades ORT, de Montevideo, Católica, el Preu, para apoyar la realización de campamentos, coros, y otras actividades de integración social.

La onda expansiva ya llega más allá de la capa de «ahijados» y entre los datos más estimulantes señala a aquellos jóvenes que inducen a sus padres a sumarse a planes de trabajo, por ejemplo en huertas orgánicas desarrolladas por ellos mismos.

La Fundación «Niños con Alas», que el doctor De Posadas presidió y que lo cuenta entre sus más activos promotores, «responde a una idea de mujeres y hombres dispuestos a cambiar muchas cosas, teniendo en cuenta que el agente de socialización ‘de oro’ fue la escuela pública», durante muchos años, en este país.

Los pioneros se pusieron en marcha allá por 1996-97 y «durante dos años no consiguieron que alguien en el sistema público se hiciera de dos minutos para hablar con ellos».

«Llegaron a la conclusión de que no se podía hacer nada a nivel del Estado», justo en el momento en que monseñor Luis del Castillo tuvo la idea de llevar la iniciativa a escuelas privadas, en barrios marginados, que están muy necesitadas de recursos.

«Arrancamos con un colegio en Aparicio Saravia, otro en La Teja y otro en el barrio Puerto Rico, se agregó uno en el Cerro y otro en Camino Maldonado», añadió.

«Dentro de ese esquema, tratamos de hacer algo por los niños en la marginalidad, a través de centros de enseñanza, formadores de valores, insertos en barrios en los que funcionan como focos de irradiación».

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