Vázquez puso como ejemplo al Uruguay y su modelo anticrisis
Vázquez criticó la situación mundial actual a la que comparó con un «manicomio dirigido por sus propios pacientes», y por otro lado, aseguró que su gobierno es decididamente antiimperialista.
El mandatario hizo uso de la palabra ayer, durante la primera Cumbre de América Latina y el Caribe, en la que se analizó el tema de la integración y desarrollo, la que se realizó en Costa do Sauipé, Bahía. En dicho ámbito internacional, Vázquez centró su exposición sobre el planteo que el pasado martes realizó el presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, durante la Cumbre del Mercosur, referido a lo que cada país puede hacer para enfrentar la crisis financiera y económica a nivel internacional. En tal sentido, el jefe de Estado se refirió a las «terapéuticas adecuadas a las patologías sistémicas y sistemáticas» a las que deben enfrentarse los países de la región. El mundo hoy parece un «manicomio dirigido por sus propios pacientes», satirizó el mandatario. Agregó que en plena crisis mundial, «cuando comienza a acentuarse el sufrimiento de los ciudadanos más humildes y más pobres, donde la crisis castiga, como sucede normalmente a quienes menos tienen, aún existen espacios para que, en lugar de jugar a la ruleta, algunos deshumanizados jueguen aún a la especulación financiera y económica». Por ello dijo que es obligación de los presidentes, intentar introducir una cuota de «racionalidad a esta locura».
Remarcó que el Frente Amplio en sus principios fundacionales tiene su concepción más amplia de la lucha contra cualquier forma de imperialismo. «Somos antiimperialistas. Pero debemos, de una buena vez, no echarle las culpas de todos nuestros males al imperio de turno. Que las tiene, la historia lo demuestra, pero debemos reconocer con humildad que, en Latinoamérica y el Caribe, no hemos sido capaces por omisión, por incapacidad y por corrupción, de elaborar un proyecto latinoamericanista y del Caribe, en conjunto y unidos que nos permita darle dignidad a la vida de nuestros pueblos».
Vázquez realizó un análisis global de la situación mundial «sabiendo que hay diferencias entre los países y que es muy difícil extrapolar experiencias de un país a otro, por más identidad que exista entre los mismos».
En ese marco, se refirió a las medidas que aplicó desde su gobierno, aunque aclaró que no se tratan de una receta.
Manifestó que, si bien no se puede medir ni comparar la dimensión de la crisis mundial actual con la experiencia vivida en la crisis financiera y social de 2002, el país y el gobierno nacional procuraron «prever los elementos negativos».
Resaltó que el gobierno tuvo en cuenta dos conceptos: «la previsibilidad y las vulnerabilidades».
Aclaró que, si bien no se podía prever la dimensión y las características de la crisis, de todas maneras «cuando hay una acción en determinada dirección y en determinado sentido, va a haber un principio de reacción en la misma dirección, pero en sentido contrario y, además, el principio del desplazamiento de la energía es un principio ondulatorio que tiene ciclos positivos y negativos».
Por ello remarcó que, si se tienen en cuenta dichos elementos y viendo lo que sucedía hace tres o cuatro años, y se fue desarrollando hasta 2007, «ante el crecimiento desmesurado de la economía a nivel internacional y de los precios del petróleo y de los alimentos, había que prever que, en algún momento, la contrarreacción iba a experimentarse».
El ejemplo uruguayo
El presidente Tabaré Vázquez se refirió ayer en Brasil, al ejemplo uruguayo para enfrentar la crisis económica mundial que podía preverse. Recordó que en el Uruguay en el año 2002, se vivió una de las crisis económicas financieras y sociales más importantes de toda la historia. «Esa fatídica experiencia nos sirvió cuando llegamos al gobierno para tratar de prever los elementos negativos que podían surgir en el curso del mismo». «De aquí en más, deberíamos prever adelantarnos, leer el futuro, para prevenir las consecuencias de movimientos negativos que se puedan producir como los que se están produciendo en este momento», advirtió Vázquez. El mandatario acotó que, si se lograra prever el cambio del signo en el avance de la economía y de los logros de políticas sociales, también habría que ver «las vulnerabilidades» experimentadas en 2002. «Bajo la ecuación de crecimiento económico para y con desarrollo social. Al mismo tiempo que crecíamos económicamente, intentábamos distribuir con justicia social la riqueza generada. Cumpliendo con el mandato histórico de la doctrina artiguista, que fueran más privilegiados los más necesitados», ejemplificó el mandatario durante la Cumbre. Aseguró que su gobierno tomó «medidas preventivas» intentando vacunarse y hacer un diagnóstico oportuno, con medidas terapéuticas adecuadas a la prevención y no al tratamiento de una patología instalada. «Apostamos a un fuerte equilibrio macroeconómico. No es de derecha ni de izquierda, sino que son medidas de buena administración», puntualizó el mandatario. Luego de la Cumbre de América Latina y Caribe para integración y desarrollo, el presidente Vázquez y su comitiva oficial partieron hacia la ciudad de Riad, Arabia Saudita.
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