Nin Novoa y los cuatro desafíos
El vicepresidente de la República Nin Novoa consideró que el Uruguay del futuro deberá enfrentar cuatro importantes desafíos: la pobreza, la educación, el sistema productivo y los desafíos energéticos.
Nin Novoa disertó sobre «Los desafíos del Uruguay para los tiempos que vienen» en el último almuerzo del año organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM) al mediodía de ayer.
Al referirse a los temas sociales dijo que, si bien quedan muchas cosas por hacer, señaló que por más que se haya bajado a la mitad la cifra de indigencia sigue siendo todavía una cuestión «lacerante» sobre todo para las personas que «creemos en una sociedad equitativa y justa; 21% de la población es pobre todavía son muchos», expresó.
Afirmó que es sobre este tema que el gobierno tendrá que realizar los mayores esfuerzos «se debe interrumpir ese círculo de reproducción de la pobreza y uno de los elementos claves es la educación», opinó. «Nosotros podemos reducir la pobreza en términos constantes y de forma significativa como se ha hecho hasta ahora, pero para modificar la cultura de la pobreza es imprescindible la cultura del trabajo», insistió. De la misma manera afirmó que «en los asentamientos no deberían haber escuelas porque esa es una forma de reproducción de la pobreza. Hay que descentralizar el centro de enseñanza», dijo Nin Novoa mientras daba las cifras referidas al aumento del presupuesto educativo para el 2009 que alcanzará a 1.500 millones de dólares, lo que supera el 4.5% del Producto Bruto Interno (PBI).
Por otra parte dijo que se registró en las políticas reformistas del país una aplicación redistributiva del ingreso que benefició a la mayor parte de la población.
Por último, al contestar a una de las preguntas realizadas por el público al finalizar su discurso sobre las condiciones que deberá tener un presidente para gobernar en el año 2025, dijo que un presidente tiene que tener un conocimiento profundo del país, de sus instituciones y del Estado. Para Nin Novoa, tiene que ser una persona que oiga más de lo que hable por una cuestión genético religiosa, dijo. «Si Dios, o quien sea, nos dio dos orejas y una sola boca es para que escuchemos más de lo que hablamos», respondió.
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