Korzeniak cuestionó el "fanatismo" de partidarios de la Ley de Salud Sexual
Korzeniak fue consultado el domingo pasado por LA REPUBLICA sobre el veto presidencial, antes que trascendiera la renuncia del presidente Tabaré Vázquez al Partido Socialista.
Los partidarios de la despenalización del aborto «entendimos desde el principio que era un tema de conciencia y no de disciplina política, y por ende debían respetarse las dos posiciones clásicas», dijo el constitucionalista. «Voté a favor de la despenalización, pero me han parecido absolutamente descolocados algunos comentarios que han salido en estos días, de gente que en el fondo piensa como yo, respecto del veto del Poder Ejecutivo, por la convicción que con todo derecho tiene el doctor Tabaré Vázquez contraria a la despenalización», agregó Korzeniak.
«Primero, en algunos artículos de prensa se ha afirmado que el veto fue una especie de sorpresa que recibieron quienes estaban casi festejando la aprobación de la ley. No puedo aceptar esto. Todos quienes empujaban esta ley, e incluso quienes la votamos, sabíamos que el compañero Presidente iba a vetar esta ley. Decir que es una sorpresa es una simulación o es fruto de un fanatismo», señaló el ex legislador.
«Segundo, esos comentarios sobre que el veto es un resabio monárquico y que es antirrepublicano, lo he leído textualmente de compañeros que han hablado del tema, es un disparate», expresó Korzeniak.
Más adelante, expresó: «El veto en la monarquía, si la referencia es al absolutismo monárquico, no existía. El veto nace cuando nace la República porque el monarca para qué iba a vetar si hacía la ley, aplicaba la ley y juzgaba. El veto es un mecanismo que nace cuando nace el principio de separación de poderes, lo cual es contemporáneo con la República», explicó Korzeniak.
«El veto es un mecanismo dentro de la separación de poderes. La separación de poderes existe para que no se concentre el poder en un órgano, pero existe dentro de ella un sistema que se llama ‘frenos y contrapesos’ donde los poderes se controlan entre sí mediante mecanismos. El veto es uno de ellos». «Que uno comparta o no el contenido es una cosa, pero decir que el veto es fruto de un resabio monárquico o una cosa antirrepublicana, me parece un disparate total», señaló.
En tercer lugar, el legislador criticó la contratapa de LA REPUBLICA escrita por Emilio Cafasi donde «se dice que el sistema político de Uruguay no ofrece caminos para la democracia participativa, porque es un sistema de democracia representativa y por eso este veto está hecho en un sistema político donde la gente no puede participar. Otro disparate».
«El sistema uruguayo no es representativo, es semidirecto y eso está en el artículo 82 de la Constitución. Desde 1934 se quitó la palabra representativo, dice que el sistema es democrático y republicano, pero se eliminó lo de representativo, porque el sistema es semidirecto porque hay referéndum, plebiscito e iniciativa popular», explicó Korzeniak.
«Se dice que no hay mecanismos de democracia directa, y dentro de ese esquema se dice que el veto fue ominoso. Ominoso es una palabra insultante. No se puede decir eso. Primero dentro de un marco teórico inadecuado por desconocimiento del sistema uruguayo y segundo porque este proyecto que voté y con el cual coincido con todo su contenido podía haber sido presentado por iniciativa popular», indicó el ex legislador.
Korzeniak aseguró que «a todas las compañeras que lo impulsaban se los decía e incluso les redacté un proyecto», para presentar el proyecto mediante una iniciativa popular; «eso hubiera determinado que el Parlamento, en lugar de aprobarlo o no aprobarlo, lo sometiera a plebiscito y con eso se acababa el tema del veto».
«Me parece que el pecado está en el procedimiento y eso no puede despertar impulsos de brutal ferocidad contra un veto hecho dentro de la legitimidad de la Constitución y de las convicciones personales de quienes lo hacen», dijo.
En cuarto lugar, «se ha insinuado que para vetar el Ejecutivo necesitaría que hubiera actuado el Consejo de Ministros. Estoy asombrado hasta dónde el fanatismo, puede llegar a afirmar estas cosas». El veto fue presentado por el Poder Ejecutivo (artículo 138 de la Constitución), y el mismo se integra «por el presidente y un ministro, por el presidente y varios ministros o por el presidente con el Consejo de Ministros. Allí se elige el camino que quiere», expresó.
«Nadie con un conocimiento mínimo (del derecho) puede decir que necesita Consejo de Ministros, el que lo dice está en la ignorancia o el fanatismo lo lleva a decir semejante disparate», espetó el ex legislador.
«Otro disparate jurídico abundó el constitucionalista fue protagonizado por un importante canal de televisión abierta privado que en su informativo afirmó que si la Asamblea General levantaba el veto, el presidente podría disolver las Cámaras y convocar a elecciones anticipadas».
«Soy partidario de despenalizar el aborto, pero si integrara el Poder Ejecutivo y estuviera convencido a conciencia de que no hay que despenalizarlo, me parece que lo más coherente es presentar el veto como hizo el compañero Presidente de la República», concluyó Korzeniak.
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