Indeclinable. Muy pocos, más bien nadie, creen que el Presidente dará marcha atrás

Sorpresa en el gobierno, y tristeza en la fuerza política

Muy pocos, o casi ninguno, creen que la decisión de Vázquez tenga marcha atrás. La dimisión está fundamentada en su disconformidad con la posición que adoptó su propio partido -el PS- frente a la Ley de Defensa de la Salud Sexual y Reproductiva, la que incluye capítulos referidos a la despenalización del aborto.

El mandatario es claro y contundente, tanto como lo fue al aclarar, desde el comienzo de su mandato, que vetaría la iniciativa en caso de que fuera sancionada por el Parlamento; y eso fue lo que sucedió. Un detonante «muy fuerte» que derivó en la determinación del jefe de Estado fue la inclusión en la declaración del Congreso del PS de un párrafo que expresa que no se comparten los fundamentos del veto presidencial, lo que el máximo mandatario asumió como un cuestionamiento a su conciencia. Fuentes socialistas reconocieron que quizás se trató de una frase «poco feliz» de la declaración del PS, y añadieron que habrá que seguir «conversando». A la vez, otro de los aspectos que generó malestar en Vázquez fue el hecho de que luego de que el Parlamento se plegara mayoritariamente al veto del Ejecutivo, el Congreso del PS mandató a sus legisladores a volver a presentar el proyecto en la próxima Legislatura. Por otro lado, durante la discusión parlamentaria de la iniciativa, hubo declaraciones de varios legisladores de su sector que pretendían «torcerle el brazo» al Presidente, indicaron fuentes oficiales. A pesar de que Vázquez argumentó su observación a parte de la Ley basado en razones de orden jurídico, científico y técnico, identidad filosófica y principios éticos, de todas maneras se siguió adelante tratando, incluso, de levantar el veto presidencial. En la exposición de motivos de su observación a la ley, el mandatario expresó enfáticamente que la legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia. Remarcó que descubrimientos revolucionarios, «como la fecundación in vitro y el ADN y del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva». Además, el mandatario aseguró que la iniciativa «afecta el orden constitucional y los compromisos asumiros por Uruguay en tratados internacionales, entre otros el Pacto de San José de Costa Rica y la Convención sobre los Derechos del Niño». Vázquez ya había tomado una determinación sin marcha atrás en el año 1997, cuando presidía al Frente Amplio. En aquel momento, renunció a la máxima conducción de la fuerza de izquierda, por sentirse «desautorizado» por edil tupamaro Jorge Zabalza, quien se negó a votar la concesión del Hotel Casino Carrasco. Pero la decisión de Vázquez de abandonar el PS generó sorpresa tanto en ámbitos gubernamentales como de la izquierda y, sobre todo, de su propio sector político. En ese marco, la ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, prefirió no opinar sobre una decisión «personal que le compete al presidente». De todas maneras aseguró que le «llamó la atención» la postura del mandatario. Añadió que «cada uno procesa las diferencias de la manera que le parece más conveniente o didáctica para los demás». Por otro lado, Muñoz recordó que siempre tuvo claro, antes de asumir como ministra, que el presidente no es partidario del aborto por motivos absolutamente éticos relativos a la profesión de médico. «Por tanto para mí también es un deber ético firmar lo que el presidente dijo que él no iba a aceptar», remarcó Muñoz, única ministra que suscribió el veto presidencial. Desde el sector político, el diputado socialista y ex secretario general del PS, Roberto Conde, aseguró que sintió «sorpresa» por la determinación del mandatario, y añadió que, además, «ha causado una gran tristeza en el partido». Sin embargo, acotó que la despenalización del aborto es una posición «tradicional e histórica» del PS, planteada incluso, por Emilio Frugoni en 1937. Conde dijo que así como todos los legisladores socialistas conocían la postura de Vázquez, el mandatario también estaba al tanto de la posición histórica del PS.

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