A un mes de la entrada en vigencia de la reforma del nuevo sistema impositivo, su aplicación a partir de la instrumentación del IRPF y de sus componentes comenzó a transformarse en uno de los “caballos de batalla” de los partidos opositores al gobierno, ya que consideran que allí puede explotarse un tema para obtener alguna ventaja política. Los precandidatos presidenciales del Partido Colorado son los más radicales contra el nuevo sistema impositivo. En tal sentido, el líder de Vamos Uruguay, Pedro Bordaberry, dijo en más de una ocasión que en caso de llegar a la Presidencia “derogará de raíz el IRPF”.
En el mismo sentido, el líder del Batllismo Siglo XXI, José Amorín, se declaró contrario “desde siempre” al IRPF, porque “castiga a la gente de trabajo y con los sueldos que hay en el Uruguay habría que derogarlo lisa y llanamente”. Por su lado Luis Hierro (Foro Batllista) aseguró que el impuesto será derogado en caso de asumir el gobierno, por considerarlo “inconveniente e injusto”. Desde el Partido Nacional, en cambio, la posición sobre el impuesto no es tan radical. Si bien el precandidato de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, dijo que tiene el propósito de derogar el gravamen y reducir el IVA, de todas maneras, el economista Javier de Haedo, posible ministro de Economía de un eventual gobierno de Larrañaga, dijo que subirá gradualmente los mínimos no imponibles del IRPF. Por su parte, el precandidato herrerista, Luis Alberto Lacalle, dijo en su momento que en caso de llegar al gobierno derogará el IRPF en sus primeros diez meses de gestión y las jubilaciones dejarán de estar gravadas.
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