NO HAY CON QUE DARLE

El presidente Tabaré Vázquez vetó la ley de despenalización del aborto, en un acto que irritó no solo a las feministas, sino también al histórico casco militante de la izquierda.

Si previo al veto Vázquez hubiera consultado a la flor y nata de la izquierda, menos al sector católico, habría recibido una respuesta masivamente afirmativa a favor del aborto. No lo hizo y se limitó a ser coherente con su pensamiento, que en mi opinión es equivocado. Y un observador extranjero habría apostado todos sus ahorros, a que su actitud lo iba a terminar lastimando. Pero no fue así.

Según Factum el 56% de los uruguayos es favorable a despenalizar el aborto dentro de las 12 primeras semanas del embarazo, por lo que una consulta terminaría aprobando la ley. Pero el estudio señala, además, que un 43% de la ciudadanía aprueba el veto del presidente Tabaré Vázquez, mientas que un 48% lo desaprueba, pero sostiene que no hay «costos políticos significativos» en relación a la imagen del Presidente.

Estamos, entonces, ante un fenómeno socio-político en el que Tabaré Vázquez muestra que puede virar hacia uno u otro lado, quedando incluso enfrentado a su fuerza política, pero su imagen es casi intocable.

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