Heber: "Un Partido como el de hoy, no es una alternativa de gobierno"
–¿Cómo evalúa este primer año de gobierno del doctor Jorge Batlle y de la coalición?
–El año 2000 fue muy pobre. Yo esperaba mucho más de este gobierno. Esperaba una ley de Presupuesto con mucho más contenido, con muchas más propuestas y sin embargo no fue así. Sobre fin de año el Presidente dio a conocer su estrategia para el año 2001, que la diferencia notable y sensiblemente de la anterior, en iniciativas que nosotros estábamos esperando que fueran hechas realidad en 2000.
Quizás esa fue su estrategia, que nosotros no conocíamos. Pero objetivamente 2000, aun considerando que fue un año muy malo desde el punto de vista regional, a nosotros nos dejó un sabor a poco. El Presupuesto fue una ley muy pobretona, muy tradicional. Así lo dijimos y en su pasaje por el Senado de la República se empeoró. Eso hizo que no apoyáramos las modificaciones establecidas en el Senado.
–¿Qué tendría que haber tenido ese presupuesto para no ser tan pobre?
–Tendría que haber contenido muchas de las iniciativas que dice el Presidente que se van a tomar en este año, por distintas leyes. Estimábamos que la Ley de Presupuesto era el ámbito adecuado para incluir cada una de ellas. Pero sobre estrategias todo es opinable. Ahora el Presidente dice que por leyes de urgencia van tratar el tema de Ancap, de las telecomunicaciones, luego el tema de las empresas públicas.
También creo que se debieron encarar en el año 2000 los cambios impositivos, porque el país no puede seguir transitando con una presión impositiva como la que actualmente tiene.
–Para usted la reactivación comienza por una reforma impositiva. ¿De qué tipo?
–La gente tiene que pagar menos, las empresas tienen que pagar menos, y se tiene que recaudar más. Hay un informe oficial del gobierno de que se logran las metas fijadas en cuanto a la reducción del gasto, 14%, no se obtienen buenos resultados en los gobiernos municipales, pero aun así eso no logra balancear la caída en el año 2000. Se recauda menos porque hubo menos actividad. Y eso es lo dramático. El aumento de recaudación tiene que venir por el aumento de la actividad y no por el aumento de tasas. Porque ya en más de un 23% de IVA es imposible pensar.
–Batlle llega al gobierno con grandes problemas en el agro, en la industria, en el comercio exterior. Estos problemas no se resolvieron y en muchos casos no se comenzaron a encarar.
–Creo que con el actual ministro de Ganadería, ingeniero agrónomo Gonzalo González, se fue un poco injusto. El ministro empezó su tarea en forma muy ordenada, muy profunda, es un hombre conocedor del medio, pero lo que sucedió fue que como el sector venía de una situación muy desesperante, fue un poco por demás intolerante. Esto no es una crítica, es un análisis que estoy haciendo, porque hay que ponerse en la situación de determinados productores agropecuarios y entonces hay que comprender por el estado de ánimo que están pasando. El gobierno hizo un diagnóstico del endeudamiento, que a mi criterio es un muy buen trabajo. Pero sucede que el sector agropecuario no se puede tomar por un todo, porque no es lo mismo el sector lechero que el sector pecuario. Son sectores con ecuaciones económicas absolutamente diferentes, en tanto tienen una capacidad de repago absolutamente diferente. Incluso son diferentes desde el punto de vista impositivo. El sector lechero paga todos los días el Imeba, pero el sector pecuario es diferente. Mientras que las tarifas eléctricas para los intensivistas es un costo muy grande, para el sector pecuario no lo es. Cuando alguien dice tomar sectores productivos por separado, aisladamente, no es posible. Porque no es posible agarrar al sector agropecuario y decirle que vamos a hacerle una reforma quitándole equis porcentaje impositivo del sector y dejamos sin tocar a los otros. No, eso no puede ser. Las reformas impositivas tienen que ser globales. ¿Cómo se van a bajar los combustibles si aumentamos los impuestos? Eso es imposible, porque nadie es mago. Lo que sí logramos es que el Imesi sea fijo, que no fuera un porcentaje. De esta manera sacamos esa voracidad fiscal que lleva a la suba de las tarifas para recaudar más. Y este no es el buen camino.
–Si no hay transferencias a rentas generales, ¿cómo se desarrollan las políticas de salud, de enseñanza, cómo se sostiene a las Fuerzas Armadas y a la Policía?
–En el caso de Ancap, por ejemplo, aumentaron los combustibles por razones fiscales y recaudaron menos de lo que pensaban. El resultado fue un combustible más caro y una peor recaudación. Se puede llegar a una mayor recaudación con un aumento de consumo, con un aumento de la productividad, con menos presiones impositivas.
–¿La idea es menos presiones impositivas para reactivar la economía?
–De esa manera hay aumento de la recaudación, pero un aumento genuino. Si yo recaudo más en Ancap porque en lugar de vender equis millones, vendo equis millones por dos, ese aumento de recaudación es genuino. En un país en recesión, con el 14.6% de desempleo, no se puede aumentar la presión impositiva.
Yo voté en contra de las modificaciones al Presupuesto, porque se puso un 0.18% de impuesto de control al sistema financiero. ¿Alguien cree que esto lo van a pagar los bancos? Lo van a pagar los que toman el crédito. Y eso se va a ver reflejado en tasas más altas.
–Ahora, todo este proceso de aumentos de impuestos, no será fácil de revertir en este año. ¿No?
—Sin duda, esto es complejo.
–¿Cómo se hace?
–Por eso decía que en la ley de presupuesto debían empezar las reformas estructurales.
–Está bien, pero la política del gobierno fue contraria a sus ideas.
–Dicen que empieza en 2001. Dicen que van a subastar las bandas de la telefonía celular y que se va a ofrecer el 40% de Ancel. A mi criterio la venta del 40%… (mueve la cabeza negativamente).
–¿No viene nadie?
—Si yo fuera integrante de una transnacional no me asociaría en minoría con una empresa estatal. Ese criterio no es de interés para los grandes inversores, porque invierten solo donde es bueno. Veamos el tema de Ancap. La refinería costaba 200 millones de dólares, ¿de dónde lo sacaba el Estado?
–La última idea es que la refinería la construya Venezuela…
—Serían tres los interesados: Petróleos Venezuela, Petrobras y Repsol-YPF. Ahora pregunto: si se pensaba que la refinería no podía ser competitiva en la región, ¿por qué ahora va a ser competitiva cuando invierten los demás? Porque los demás, si invierten, será para la región. Salvo que se siga con el monopolio y se le dé el monopolio a los inversores privados, lo que sería una locura, un paso atrás enorme. Es que todos los monopolios son malos.
–¿Cómo se sale de esta situación?
–El principio del camino es la desregulación de las empresas públicas. Miremos la provincia de Córdoba en Argentina, que pudo hacer lo que Uruguay nunca podrá hacer. Acaban de vender el Banco de Córdoba, y si acá hablás de vender el Banco República, se viene el país abajo, hay una guerra civil. Uruguay no va por ese camino. No va ni por el camino de la venta de empresas públicas, porque acá no podemos ni vender El Correo, que no es un servicio esencial, como puede ser la electricidad, los combustibles o la salud. Vamos hacia una asociación de esas empresas, que permitan que el Estado deje de ser el continuo aportante de los subsidios y de los recursos, para que empiece a recibir dinero y no tenga que invertir en la tecnología como ocurre con Ancel.
–Pero Heber, usted me dice que el Estad
o debe dejar de subsidiar a esas empresas, pero hasta ahora las grandes empresas estatales han volcado millones de dólares al Estado central. El proceso fue inverso.
–Pero las inversiones que necesita Antel no las puede hacer el Estado, porque las telecomunicaciones van a una velocidad muy grande. En el caso de Ancel se busca un socio para hacer una inversión que no puede hacer el Estado. Punto. Ese es un tema. Cuando usted va a buscar socios para que entren en una empresa, le tiene que ofrecer una empresa atractiva, no le va a ofrecer AFE. Ese razonamiento de decir por qué vamos a vender parte de Ancel o de algo que da ganancia, es erróneo.
–¿Qué otro paso hay que dar para revertir la recesión?
–Vuelvo al tema impositivo.
–En concreto, ¿qué haría?
—Haría una gran rebaja impositiva, porque es la única forma de dinamizar este país.
–¿Se puede hablar de un shock mediante una rebaja impositiva?
–Sí, sí, claro, pero con las espaldas cubiertas. En esto no se puede fracasar. El blindaje financiero que obtuvo la Argentina, Uruguay lo puede conseguir con los organismos internacionales de crédito. Pero estos me van a decir que si quiero rebajar los impuestos, en un primer escalón voy a tener una merma impositiva, lo cual es cierto. También me van a preguntar qué reformas voy a hacer para bancar la rebaja impositiva. Para eso hay que tener voluntad política y presentar un plan a los organismos financieros internacionales. Si seguimos aferrados a los mismos gastos, a la mismas empresas, es imposible hacerlo. Yo no lo haría, porque no aguanto ni seis meses.
–Cuando se habla de reforma del Estado nunca se habla de reformar el Estado Central, que es el más caro y el más ineficiente. ¿No hubo en el Presupuesto la oportunidad de ir a un cambio?
–Usted sabe que no. La Administración Central depende del Poder Ejecutivo y por eso, cuando vienen los recortes, es la primera en responder. Y esto es así porque los ministros dependen jerárquicamente del Poder Ejecutivo. Son los que más sienten el «lineazo», cosa que no ocurre con las empresas públicas y las intendencias.
–Las intendencias, en su mayoría, son blancas.
—Sí, pero son autónomas. Las intendencias, cuando se te escapan, se te escaparon. Yo no quiero decir que se vayan a escapar, porque recién empezaron las nuevas administraciones. Lo que digo es que no tienen el grado de independencia que tiene la Administración Central.
–¿Cuál es su posición en torno a los vetos del Poder Ejecutivo?
—Aún no tengo posición, porque recibí los vetos el miércoles, los leí por arriba el jueves. Lo correcto hubiera sido que esos vetos se pasaran a la Comisión de la Asamblea General y que ella llamara a los ministros, para que fundamentaran el porqué de los vetos.
—Pero eso no va a pasar…
—No va a pasar porque la comisión no está constituida. Creo que antes de que algunos sectores de Partido Nacional empiecen a negociar con el Partido Colorado, se tendría que reunir nuestra Agrupación Parlamentaria para recibir un informe y analizar uno por uno los vetos.
Hay algunos vetos que podrán doler a muchos, que están bien fundamentados porque no tienen iniciativa del Poder Ejecutivo, no tienen iniciativa del Poder Judicial y son absolutamente inconstitucionales.
–¿El Partido Nacional no está actuando como bloque en ese sentido?
–En bloque no. Yo integro el Partido Nacional, tengo mi propio sector político y nadie me ha comunicado que se esté negociando con el Partido Colorado.
–En todos estos meses, ¿cómo fue la relación del Partido Nacional con el gobierno, en materia presupuestal?
–Como yo no integro la mayoría del Partido Nacional, no estoy tan metido en las negociaciones. De todas maneras en la Cámara de Diputados hubo un buen relacionamiento en el Partido Nacional, lo que me permitió seguir las negociaciones. Hubiera querido poder tener un poco más de incidencia en algunos temas, pero naturalmente hay cosas que a veces no se pueden conseguir.
Pero las relaciones de mi sector con el Directorio, no son buenas ni malas. Es como si nosotros no existiéramos. Yo al Directorio lo respeto porque fue electo legítimamente, pero como no tengo representantes en el Directorio no me siento representado por él. Muchas veces me entero de posiciones o de resoluciones importantes del Directorio por la prensa. Y esto no es bueno para el Partido Nacional. El Directorio fue electo en abril de 1999, pero desde esa fecha a hoy la realidad política del partido y del país cambió mucho.
Al Directorio se integraron sectores que no existen más o que no tienen representación parlamentaria. Propuesta Nacional se disolvió, Manos a la Obra no tiene representación parlamentaria. Nosotros sí tenemos representación parlamentaria, sí tenemos intendentes y no formamos parte del Directorio.
–Está bien, pero si usted quiere, puede ir al Directorio y no enterarse por la prensa. ¿Por qué no va?
—Sí, sí.
–¿Por qué no va?
–Yo fui al Directorio al principio. Creo que no fue lo más aconsejable. Hubo dos o tres episodios en los cuales intentamos hacer algunas exposiciones y consideramos que no había un ambiente adecuado. También es verdad que cada vez que fuimos convocados, concurrimos. Sería bueno ir, pero eso tiene que partir del Directorio.
–Van a barajar y dar de vuela?
—Después de las elecciones departamentales propuse que el Directorio se disolviera y se eligiera uno nuevo. No volví sobre el punto porque no quería provocar un enfrentamiento político. No era ni es mi intención derrocar a alguien.
Hoy el partido está en un franco proceso de renovación. El partido debe ofrecer nuevas opciones, porque un partido como el de hoy no es una alternativa de gobierno para 2004. Y yo me resisto a que el Partido Nacional se convierta en una alternativa de triunfo para un balotaje, apoyando a uno u otro candidato. También me resisto a que el partido se convierta en una fuerza departamental. No soy tampoco de los que piden que alguien dé un paso al costado. En política eso no se hace. Las posiciones y los cambios se tienen que ganar en la cancha y eso es en las elecciones internas. Si la gente confirma a determinados dirigentes, si confirma a determinadas dirigencias, hay que aceptarlo.
–¿La Convención pueden generar un nuevo Directorio?
—Eso fue lo que yo propuse después de las elecciones departamentales, dado el resultado bueno en 17 departamentos. Era evidente que había un contraste entre octubre de 1999 y mayo de 2000 y era evidente que había un contraste de Montevideo y Canelones con el resto del país. Esto no fue aceptado. Ningún problema. Creo que el Directorio se maneja correctamente, con ponderación, pero yo no me siento representado y entiendo que el Directorio no es representativo de la realidad política del partido. Hoy el 70% del Partido Nacional se considera absolutamente independiente. Los dirigentes están buscando nuevas opciones. Hay que irlos a buscar una, dos, tres, cinco veces, para crear un movimiento que ya está en gestación. Lo empezamos en octubre y los consolidamos con el triunfo de mayo en Florida. Ya es posible comenzar a organizar agrupaciones fuertes, para aunar criterios, estrategias, conductas, sin decir nos integramos a Línea Nacional, pero nos federamos. Y luego el tiempo diría.
–¿Compite con el senador Jorge Larrañaga o se complementan?
—Yo no compito con nadie. Hay gente que me pregunta si estoy en contra o a favor de Lacalle, si compito con Larrañaga o nos complementamos, y ante esto digo que no
compito con nadie porque estoy dentro del mismo lema. Llegado el momento, si nos encontramos compitiendo por las mismas posiciones políticas, seremos cometidores pero nunca adversarios.
–Si usted fuera el presidente del Directorio, ¿trabajaría con el estilo de Volonté o con el de Lacalle?
—Son dos estilos totalmente diferentes. El de Volonté fue un criterio que desdibujó al partido y no digo con ello que eso lo haya buscado. Dio la imagen de que el partido estaba a la orden del presidente Sanguinetti y eso tuvo resultados realmente negativos para el partido. También hay que reconocerle que en 1995 nace la primera coalición de gobierno, que fue bueno para el país. Si hoy uno fuera presidente del Directorio, encontraría una situación sumamente favorable para hacer cosas por el Uruguay, porque el doctor Batlle es una persona que está abierta de par en par. No hay un espíritu de enfrentamiento ni de sometimiento, de un partido al otro.
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