Astori: "Y esa es mi opción"
En 1.119 palabras, Astori justificó ayer su posición en una carta que entregó al senador Mujica, a la presidencia del Frente Amplio, y que, horas antes, hizo llegar al propio Tabaré Vázquez.
A continuación, transcribimos en forma textual la misiva del senador Danilo Astori:
«Ing. Jorge Brovetto
Presidente del Frente Amplio
Presente
Querido compañero Jorge:
Estamos en vísperas de decisiones muy importantes para el país y para el Frente Amplio. Uno de los temas que más espacio y atención ocupa a nivel nacional, y no sólo de nuestra fuerza política, es la definición de las candidaturas. Considero que es mi obligación exponer muy claramente mi posición ante la ciudadanía, nuestros compañeros y el pueblo frenteamplista en su conjunto.
Cuando renuncié al Ministerio para dedicarme de lleno a la actividad político-partidaria me impuse una serie de objetivos que considero siguen siendo válidos. Pero durante las últimas semanas me encontré como todos los frenteamplistas atrapado en una discusión interminable y sofocante sobre las candidaturas, casi como tema excluyente y exclusivo.
En estas circunstancias, es imprescindible tener presente que no puede existir una meta más importante que la de lograr que el Frente Amplio triunfe en las próximas elecciones. Nos hemos ganado ese derecho porque el gobierno presidido por el compañero Tabaré Vázquez ha sido y es valorado por la mayoría de los uruguayos como excelente. El mejor que recordamos las actuales generaciones. Y quiero contribuir con todas mis fuerzas a alcanzar esa victoria, que nos permitirá seguir transitando por el sendero de transformaciones profundas iniciado el 1º de marzo de 2005.
Ante la nueva situación mundial, los problemas que afrontaremos y las oportunidades que hemos construido, el Frente Amplio debe gobernar nuevamente, por su programa, por su experiencia en estos años de gobierno y por su sensibilidad social. No podemos retroceder hacia el pasado de los partidos tradicionales, que sufrimos y recordamos.
Cada día está más claro que la alternativa que plantean las fuerzas conservadoras nos conduce a quedar atrapados entre las viejas y fracasadas políticas de la plaza financiera, los ajustes fiscales y la más absoluta y total falta de ideas y de propuestas con fundamento. La izquierda tiene la obligación de concentrar todas sus capacidades en un debate en el que el país se juega su futuro.
Por este motivo, mi prioridad absoluta y a la que dedicaré todas mis energías, es la de difundir, explicar y dialogar sobre lo que hemos hecho durante estos cuatro años de gobierno y seguiremos haciendo en el futuro. Desde el Ministerio o desde el Senado, este es mi gobierno y creo que tenemos por delante una enorme tarea de comunicación con la sociedad. Por lo que hemos hecho y por lo mucho que nos queda por hacer.
Considero que uno de los cambios más importantes que se perciben en el país es en la confianza, en el estado espiritual y en la actitud de la sociedad uruguaya. Esa es una base esencial para el proyecto nacional que estamos construyendo. Es por ello que los adversarios concentran sus esfuerzos en vaticinar tragedias y en implantar nuevamente el temor. Es una actitud que he calificado de antipatriótica y que seguiré combatiendo con firmeza.
En segundo lugar, me dedicaré a promover el programa del Frente Amplio y las ideas y propuestas para el futuro inmediato, afrontando las tormentas pero ante todo consolidando el espíritu de justicia, de audacia, de emprendimiento y de innovación, que el Uruguay puede y debe profundizar. Trataré de responder a las preguntas que en todos los encuentros e instancias me formulan los uruguayos. Me refiero a los temas del trabajo, de la justicia social, del crecimiento, de la producción, de las inversiones, de las reformas, de la seguridad, de la educación y la salud. Es a estas inquietudes a las que quiero prestar atención, y no a la noria permanente del poder y las candidaturas.
Tenemos importantes ventajas respecto al pasado: conocemos mucho mejor el país desde la función de gobernantes y creo que nos hemos ganado mucha credibilidad para nuestras propuestas. Es un tiempo de incertidumbres, pero creo que tenemos que asumir algunos compromisos clave, centrales, que surgen del análisis de la realidad y de nuestra experiencia, y se sintetizan en el programa del Frente Amplio. No queremos prometer milagros sino seguir construyendo realidades.
Podemos y debemos trabajar para que durante el próximo período la producción crezca, al menos, en un 30 por ciento, lo que nos exigirá incrementar los actuales niveles de inversión hasta que lleguen a representar un 20 por ciento del producto. Por este camino, seguiremos incrementando las oportunidades de empleo, incorporando a nuevos lectores de nuestra sociedad hoy postergados, a los que habrá que asegurarles programas especiales de formación. Así, asumamos también el compromiso de reducir los niveles de pobreza a un dígito y eliminar por completo la indigencia.
A través del aumento del ingreso familiar de planes sociales y de un adecuado manejo del gasto público, aseguraremos una mejora significativa en la distribución del ingreso. Para lograrlo, seguiremos invirtiendo de manera creciente en educación, salud, investigación e innovación, superando incluso los niveles actuales. Completaremos la reforma del Estado, trabajaremos intensamente para modernizar nuestra educación y una de nuestras prioridades será la seguridad pública, con mejoras en la dotación de recursos, pero además con algo muy importante: un abordaje desde todas las perspectivas involucradas, incluyendo la legislativa. Hemos creado las condiciones para todo esto y mucho más.
Con esto quiero decir que sobre estos temas estoy dispuesto a dialogar y discutir con los compañeros, los adversarios, y la sociedad en su conjunto, pero no me voy a sumar de manera alguna a la obsesión por las candidaturas, ni a la confusión, que hoy es un factor muy peligroso y nos encierra desde hace muchos, demasiados meses.
Reitero lo que he dicho en otras oportunidades. Estoy de acuerdo con la fórmula propuesta por el compañero Presidente de la República para disputar y ganar las próximas elecciones, y para gobernar durante otros cinco años. Y esa es mi opción. Serán los órganos correspondientes del Frente Amplio o el pueblo frenteamplista quienes en definitiva decidirán. Si se comparte esta opción, estoy dispuesto a asumir esta enorme responsabilidad.
De todas maneras, considero que en el próximo gobierno deben tener participación las mejores energías, las más plurales y representativas del frenteamplismo. Representativas de toda su historia y de toda la experiencia acumulada, así como de las mejores capacidades del país.
Es a partir de esta definición que encaré y seguiré encarando mi actividad política. Espero con tranquilidad las futuras instancias orgánicas del Frente Amplio. En cualquier circunstancia aportaré mi esfuerzo al avance de nuestra fuerza política con dos condiciones que me he impuesto: ganar y tener el mejor gobierno posible del Frente Amplio, asegurando la profundización de los cambios así como la elevación del nivel y la calidad de vida de los uruguayos. Los compatriotas que nos dieron su confianza nos lo demandan y tenemos la obligación de corresponderlos.
Fraternal y afectuosamente DANILO ASTORI»
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