Serias pérdidas por el recambio de garrafas
El diputado Gustavo Silveira, representante de la Lista 15 por Cerro Largo, dijo que el esfuerzo «tremendo que el Estado está haciendo en la frontera en el plan recambio de garrafas está produciendo magros resultados».
Silveira señaló que propuso recientemente a las autoridades de Ancap cambiar sustancialmente la operativa «tendiendo a modificar la desventaja comparativa» que la venta del gas en garrafa tiene en Uruguay con relación a Brasil. Aseguró que tras más de un mes de aplicado el plan recambio los operadores del supergás uruguayo instalado en la frontera no han aumentado las ventas «y siguen en Melo vendiéndose 15 garrafas al día, lo que no se condice con las 40 mil garrafas que ingresaron a la frontera».
El legislador quincista aseguró que la población de la frontera sigue consumiendo el gas brasilero «porque, además, quien opte por el gas uruguayo, deberá pagar una cifra demasiado elevada». Una garrafa uruguaya en los departamentos fronterizos con Brasil se comercializa a 454 pesos. Si a eso se le suma el valor de la válvula, que no es compatible con el sistema de envases de gas brasilero, por lo que necesariamente deben adquirir la nacional, cuyo precio ronda los 145 pesos, más el valor del gas a 161 la garrafa de 13 kilos «se llega a una cifra que supera los 700 pesos, lo que es privativo para la población fronteriza», afirmó. El gas brasileño en la frontera con nuestro país se comercializa a razón de 120 pesos la garrafa de 13 kilos.
Silveira dijo que la propuesta presentada a Ancap tiene que ver con la posibilidad de reutilizar los envases de gas de Brasil para que la población fronteriza consuma gas uruguayo pero en los envases brasileros. «De esa forma se estaría rebajando costos sustancialmente».
Hasta ahora, Ancap se ha encargado de destruir los envases brasileros en prensas herméticas. La prensa destruye a razón de 15 garrafas al día «porque Ancap no tiene capacidad para almacenar las más de 40 mil garrafas sacadas del circuito de la frontera».
Mano de obra
La propuesta del diputado quincista incluye también la distribución. En la frontera existe una modalidad que está reñida con las normas también incluidas en el decreto del entonces presidente Sanguinetti. Allí, la distribución se realiza mediante los conocidos con el nombre de «motoqueros», motociclistas que transportan entre dos y cinco garrafas en su propio vehículo.
En la ciudad de Melo, las ordenanzas municipales referidas al transporte de gas habilitan la distribución en moto de garrafas de supergás «y, de ese modo, estamos también contemplando un modus operandi que ya está arraigado en la frontera y dando posibilidades a un sector importante de la población que tiene como único sustento el transporte en moto de garrafas y que desde la aplicación del programa de recambio ha quedado sin trabajo», agregó.
Los impedimentos
En 1987, durante la primera administración del gobierno del ex presidente Julio María Sanguinetti se reglamentó la comercialización de supergás en todo el territorio nacional.
El decreto, aún vigente, establece los parámetros técnicos en la producción, envasado, distribución y venta del gas licuado de petróleo. Estas normas deben ser además aprobadas por la UNIT y el LATU. El proyecto prohíbe la comercialización de garrafas que no estén aprobadas por los organismos técnicos «pero nuestra propuesta derivada a Ancap no habla de venta de garrafas sino del contenido, del gas», sostuvo Silveira, por lo que el decreto del Poder Ejecutivo no nos afecta.
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