Atchugarry no acepta volver y el Foro espera por un milagro
Polo. Unión. Sector. Espacio. Alianza. O los más ortodoxos como conglomerado, grupo o facción.
Son términos que definen una situación común a un núcleo determinado de gente pero que, al fin y al cabo, el nombre es lo último en lo que se piensa. En eso está una parte del Partido Colorado. Específicamente los llamados batllistas, calificativo que por añadidura establece que dentro de esa centenaria colectividad hay otros que no lo son.
A medida que transcurren los días y el Partido Colorado sigue sin despegarse de guarismos de sólo un dígito de apoyo popular, la idea de conformar una vertiente de «batllistas» con un candidato único que dé pelea significativa a la figura cada vez más definida de Pedro Bordaberry, cobra más fuerza en las cabezas de algunos dirigentes.
«La precandidatura de (Luis) Hierro López ha sido el primer paso en procura de conformar una mesa mucho más amplia, que trascienda las fronteras del Foro Batllista», confió el intendente de Rivera, Tabaré Viera, que a su vez reconoció la existencia de «conversaciones» con otros dirigentes que hoy se encuentran con espacios políticos propios, fuera del forismo.
«Hemos hablado con Julio Herrera, con Diego Martínez», dijo Viera. Si embargo, la presea dorada en esta carrera de crear un «polo» batllista, sería la de contar con el sí del quincismo, hoy llamado «Batllismo del Siglo XXI».
El precandidato de este sector, el diputado José Amorín Batlle, se ha manifestado en contra de candidatos únicos y rechazó la posibilidad de que «entre cuatro paredes» se definan las fórmulas electorales.
«Con la 15 no hay conversaciones posibles dijo Viera, pero siempre existe la posibilidad de que concretemos algo antes o después de las próximas internas».
Sin embargo fue el ex presidente Jorge Batlle, líder histórico de la Lista 15, quien hace unos meses atrás lanzó la idea de crear un vector batllista, precisamente en una reunión organizada por el Foro de Maldonado, a la que aparentemente en forma sorpresiva llegó y se hizo presente. Un «polo» batllista serviría para polarizar la figura de Pedro Bordaberry que con su «Vamos Uruguay» se viene posicionando como probable vencedor de las próximas internas. Aquella fue la reunión en la que el ex mandatario se abrazó después de no hacerlo durante muchísimo tiempo con el senador y líder del Foro Batllista, Julio María Sanguinetti. Pasado el tiempo, ese abrazo fue un gesto que no pasó más allá de eso. No hubo más abrazos entre nadie.
Pero el desafío no pasa solamente por intentar reeditar el «batllismo unido» de los años ochenta, que tantas satisfacciones les deparó. Hay algo mucho más complejo aún y es encontrar la figura de consenso entre foristas, quincistas e independientes y que no son ninguno de los nombres que hoy se ofrecen y están en la palestra.
En las últimas semanas y en forma alternada, el teléfono de Alejandro Atchugarry ha sonado más de una vez. Con la excusa de encontrarse para analizar los hechos políticos del momento, varias figuras del coloradismo han ido a visitarlo y luego de varias gaseosas, cigarrillos, alfajores y cafés, la respuesta del ex ministro de Economía a la invitación de sumarse a una carrera electoral ha sido siempre la misma: «No»; aunque en algunos casos le agregó el vago, pero esperanzador, «por ahora».
La espigada figura de Atchugarry es vista como el seguro as que sacaría al Partido Colorado del incómodo 8 ó 9% en que las encuestas lo ubican, ya casi en forma empecinada.
«Tendríamos que ir a hacerle un piquete frente a su casa y obligarlo a que acepte» dijo humorísticamente hace pocos días un dirigente batllista que lo visitó y se volvió con ese «no» del ex ministro.
En marzo próximo, Bordaberry oficializará su precandidatura para las internas. Para esa fecha se espera desde varios sectores del Partido Colorado tener las bases de ese polo batllista. A esta altura, nadie piensa en otra posibilidad. La otra sería emigrar, pero es políticamente incorrecto.
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