Batlle cesó ayer a Geymonat
El relevo sorprendió a Geymonat, cuya carrera expiraba en febrero de 2003. «El Presidente me comunicó el lunes el cese. No lo sabía», dijo anoche a LA REPUBLICA. Agregó que desconocía el motivo y que el encargado de dar las explicaciones del caso, si correspondía, no era él sino el propio mandatario, o incluso el ministro de Defensa, Luis Brezzo, o el nuevo comandante. «Yo ya soy pasado», expresó lacónicamente, aunque manifestó que a lo largo de su carrera siempre «estuve preparado para irme el día después». Ayer por la tarde, el militar nacido en la ciudad de Rosario en marzo de 1940 retiró sus pertenencias de El Cortijo, la residencia oficial destinada al jefe del Ejército, y se instaló definitivamente en su casa del balneario Solymar, en la Costa de Oro del departamento de Canelones.
El alejamiento de Geymonat había sido adelantado por LA REPUBLICA el jueves 9 de noviembre pasado. En aquel momento, se manejó también como posible reemplazante al general Raúl Villar, actual Comandante de la División de Ejército I, de tendencia colorada y cercano a Batlle.
Sin embargo, el mandatario se inclinó por designar a Daners, un militar colorado, afin a la línea del ex comandante Raúl Mermot, quien dejó su cargo a raíz de un fuerte enfrentamiento con el ex presidente Sanguinetti por su decisión de reparar la carrera a militares seregnistas.
También había trascendido que el cese de Geymonat había sido el resultado de un «acuerdo» con el presidente Batlle y que el mismo respondía a un «deseo» del propio militar de poner fin a su carrera en forma anticipada. «No. No existió ningún acuerdo. Lo desconozco», afirmó enfáticamente Geymonat antes de dar por concluida la breve entrevista. En ciertos ámbitos castrenses, la decisión del presidente era aguardada al menos desde el mes de junio. Su «estilo», correcto pero de muy bajo perfil, no caló en sectores castrenses que reclamaban «actitudes más enérgicas y demostrativas» a la hora por ejemplo del debate presupuestal. Temas tales como el surgimiento de la Comisión para la Paz, generaron a su vez dificultades y tensiones internas que el jefe del Ejército no habría sabido manejar.
Fuentes militares consultadas por LA REPUBLICA sostuvieron que la decisión de su relevo obedece sobre todo al interés del Presidente de imprimir un «nuevo rumbo» a la conducción militar, «apuntando a una profesionalización» de las Fuerzas Armadas. No obstante, motivos de orden político no estarían ajenos al decreto firmado en acuerdo con el ministro Brezzo. «Batlle no pudo digerir el nombramiento de Geymonat que le fue impuesto por Sanguinetti. Lo masticó pero no lo tragó», indicaron otros informantes.
Geymonat había sido nombrado el 1º de febrero de 2000 tras un acuerdo celebrado entre Batlle y Sanguinetti, en aquel momento los presidentes entrante y saliente. Había sido promovido al grado de general por Sanguinetti el 1º de febrero de 1995, siendo designado en dicha oportunidad como comandante de apoyo administrativo del Ejército.
Posteriormente, se desempeñó como director Nacional de Sanidad de las Fuerzas Armadas, comandante de la División de Ejército I y vocal del Tribunal Superior de Ascensos y Recursos del Ejército.
En las últimas horas, Batlle nombró a su vez al general Santiago Pomoli, actual comandante de la División de Ejército II, como nuevo jefe del Estado Mayor Conjunto (Esmaco). Este cargo era desempeñado en forma interina por el general Villar, a partir del relevo del general Manuel Fernández, por sus manifestaciones que aludían a la reedición de enfrentamientos con la izquierda. Pomoli, de extracción blanca, es considerado un hombre afín al doctor Luis Alberto Lacalle.
Pomoli como Daners, colorado y sanguinettista, fueron los encargados de elaborar en los últimos meses la propuesta de reestructura militar, a pedido del Presidente, que introduce transformaciones profundas en la Ley Orgánica vigente. El general Pedro Barneix es mencionado como candidato a ocupar uno de los dos destinos como comandante de División vacantes. En febrero ascenderán formalmente los generales ya designados Héctor Islas y Hebert Fígoli.
Pazos y Malaquín
Las fuentes señalaron que Batlle también se dispone a relevar al comandante en jefe de la Armada, vicealmirante Francisco Pazos, y al comandante de la Fuerza Aérea, teniente general José Malaquín.
En el caso de la Armada, sería nombrado el actual Jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia del Estado (Dinacie), contralmirante Carlos Giani, un militar de tendencia wilsonista. Según las fuentes, estos cambios se producirán «en cualquier momento». Para la fuerza de mar, 2000 fue un año trágico con el hundimiento del navío de guerra «ROU Valiente» y la muerte de once marinos.
Además el accidente dejó en evidencia graves falencias en los procedimientos navales. Las fuentes indicaron que el relevo en la Armada está fuertemente relacionado con este episodio, aunque dejaron entrever que también es consecuencia de importantes diferencias internas, de orden político e incluso religioso.
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