Al Senado. La iniciativa contó con el apoyo del oficialismo y del Foro Batllista

La reforma de la Caja Bancaria fue aprobada ayer en Diputados

El punto quedó saldado tras 9 horas y media de trabajo parlamentario donde hubo mucho debate pero también interminables discursos barnizados con tinte de campaña electoral. El Frente Amplio y parte del Foro Batllista votaron juntos y en general la reforma de la Caja Bancaria (55/85) y negativamente los partidos Nacional e Independiente.

Silenciosamente alentados por la masiva presencia de trabajadores bancarios y de empresas crediticias que colmaron los dos anillos de las barras de la Cámara Baja, cosa que no ocurría desde tiempos inmemoriales, los representantes de la oposición sacaron a relucir sus mejores armas dialécticas y no se guardaron absolutamente nada al momento de cobrarle hechos políticos a la bancada oficialista, que por otra parte en ningún caso se destempló a la hora de responder a las acusaciones que llegaban a granel.

Parece que la presencia casi inmóvil de público en las barras obligó de alguna manera a que la sesión se prolongara más de la cuenta.

Si a este escenario se suman las persistentes movilizaciones que alrededor del Palacio Legislativo se sucedieron desde temprano en la mañana, en las que se confundían volantes, parlantes y consignas de trabajadores a favor y en contra de este proyecto de ley, todo se daba para que se originara una tormenta perfecta en la que el oficialismo tuvo que soportar el embate de la oposición.

Los argumentos de los legisladores de los partidos minoritarios a la hora de calificar el proyecto giraron en torno a adjetivos que nunca fueron más allá de ser una ley «pobre», «sin consenso social», de «trámite ligero», «parche» o «recauchutaje», «pésima ley», «proyecto infantil» y cosas por el estilo. Pasando raya, da la sensación de que faltaron a la cita conceptos técnicos y políticos de mayor envergadura por parte de la oposición.

Desde el oficialismo el proyecto se defendió señalando que los pasados gobiernos no hicieron nada para ayudar a la Caja Bancaria, que su deterioro comenzó hace 20 años, que el costo propuesto en el proyecto para el salvataje es menor que si la Caja directamente desapareciera y casi como redoblando la apuesta no faltaron legisladores que propusieron debatir y reformar todo el sistema social. Desde este rincón también parecería que la izquierda quedó huérfana de elementos irrebatibles para la defensa de la ley.

 

El debate paso a paso

Los cuatro partidos representados en el Parlamento se las ingeniaron para que, al comienzo del debate, cada representante tuviera 30 minutos para explicitar su posición sobre el proyecto.

José Luis Blasina (socialista), por enésima vez cuestionado desde la oposición por su condición de jubilado bancario, hecho que lo inhabilitaría para participar y votar la ley, dijo que el deterioro de la Caja Bancaria comenzó hace 20 años y que nadie hizo algo para salvarla. Pablo Abdala (Herrerismo) calificó el proyecto de «inadmisible» y aseguró que tiene visos de inconstitucionalidad.

Daniel Bianchi (Batllismo siglo XXI) aseguró que el proyecto crea «cuatro nuevos impuestos»; un Imaba con tasas diferentes, una sobretasa de aporte patronal del 10%, un impuesto a las ventas y un adicional de impuesto a las jubilaciones que se suma al IASS.

Iván Posada (Independiente) gritó que es «una pésima ley» y que se debería admitir que «la Caja Bancaria no tiene solución».

Tras estas presentaciones sobrevino un cuarto intermedio utilizado para deglutir algunas vituallas.

Al retomar la sesión con la esperanza puesta en aquello de «panza llena, corazón contento», los enfrentamientos aumentaron y el dicho popular se hizo trizas.

Doreen Ibarra (1001) pidió «llamar al orden a los diputados que ofenden» y dijo que «la responsabilidad de la crisis la tiene la coalición blanquicolorada».

Carlos González Alvarez (Alianza Nacional) aseguró que «en 10 años el desfinanciamiento de la Caja Bancaria volverá a ocurrir» y Gustavo Bernini (socialista) anunció que «el próximo gobierno tendrá que reformar todo el sistema social».

José Carlos Cardoso (Herrerismo) dijo que es «un proyecto infantil» y que «no hay explicación racional para el salvataje de la Caja». Jorge Pozzi (Nuevo Espacio) pidió debatir la «viabilidad» de Uruguay como nación y Alvaro Alonso aseguró que se vulnera el sistema general previsional en beneficio de una caja en particular. «Es un recauchutaje este proyecto», destacó.

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