Debate. Prórroga de un seguro de desempleo derivó en debate sobre relaciones laborales

Polémica sobre derechos de los trabajadores dividió a los blancos

Pero, como con razón filosofaba Rubén Blades en su célebre canción sobre Pedro Navaja, «sorpresas te da la vida».

La sorpresa de ayer la constituyó el punto número cuatro: un proyecto de ley que faculta al MTSS a extender el subsidio de desempleo a los trabajadores de la empresa Enticor SA. Por lo general, el tratamiento de asuntos de esta índole no suscita debate alguno, sin embargo después del informe de don Eduardo Lorier, el Pancho Gallinal se convirtió en celoso fiscal de las políticas laborales del gobierno.

Pero vayamos por partes y comencemos por el comienzo, como recomendaba Perogrullo. La norma remitida por el Ejecutivo se propone contribuir a la solución para la problemática de la empresa Enticor, sucesora de Alur en Canelones. Los trabajadores habían presentado un proyecto de reactivación ante la Asesoría del MTSS en el que demostraban la viabilidad de la empresa en manos del colectivo de los trabajadores de la ex Alur (en calidad de accionistas minoritarios) y de un empresario peruano que ostentaba la mayoría de las acciones. Pero hete aquí que este último se mandó algunas macanas como desvío de fondos, gastos inadecuados, falta de documentación, sustracción de maquinaria, creación de una empresa paralela, etcétera, situación que motivó la suspensión del nuevo emprendimiento hasta tanto se sustancien las denuncias penales contra el socio/empresario. La ocupación no se debe, pues, a conflicto laboral alguno sino a la necesidad de protección de la planta, de las instalaciones, de la maquinaria y de la materia prima, y la extensión del subsidio por desempleo obedece a evitar la pérdida de puestos de trabajo de mano de obra especializada.

Tan sólida argumentación no fue óbice para que el correntoso senador blanco opusiera tenaz resistencia al proyecto. Aprovechó la bolada para condenar las ocupaciones de lugares de trabajo y para resaltar la contradicción del gobierno, que derogó el decreto que permitía desocupar pero ahora reconoce su error; recordó que el Partido Nacional había presentado un proyecto de ley para resolver el vacío legal y que el gobierno no le había prestado la atención necesaria. «Ocupan el lugar de trabajo y encima les pagamos para que ocupen», reflexionó con amarga ironía, y agregó: «Votar esta prórroga del seguro de desempleo es legitimar las ocupaciones de fábricas».

Terminó advirtiendo que se trataba de una «pésima señal» para los inversores y que muchas normas pensadas para favorecer a los asalariados terminaban perjudicándolos, como es el caso de la ley de licencias para los estudiantes, recientemente votada y ya próxima a ser modificada porque se comprobó que generaba situaciones de injusticia.

Se hizo oír entonces la voz de tono grave del líder de los Claveles Rojos, Víctor Vaillant, cuyo pasado de dirigente sindical le da suficientes credenciales para opinar sobre asuntos laborales con solvencia. No vaciló en enrostrar a Gallinal que la ley de licencias especiales había contado no sólo con el voto del Partido Nacional sino que Romeo Pérez (suplente del propio Gallinal) había incrementado en Comisión el plazo de la licencia por examen en un cincuenta por ciento (de 12 días, como estaba previsto, a 18 días, como finalmente fue aprobado).

Pasando al punto concreto de Enticor, remarcó que no estamos ante una ocupación común y corriente sino que la misma se debe a un conflicto judicial entre los accionistas minoritarios y el socio mayoritario. También resaltó que la extensión del plazo del seguro de paro es una ayuda para que una empresa viable pueda desarrollar su actividad.

El Polo Gargano, por su parte, hizo hincapié en los aspectos sociales del asunto. Afirmó que el sesenta por ciento de los estudiantes universitarios está obligado a trabajar para pagarse los estudios y concluyó en que hay dos maneras de ver el mundo, una que considera correcto que cada clase se mantenga en su clase y otra que trata de promover la movilidad vertical.

El doctor Eduardo Ríos, a su vez, sostuvo que la ocupación de lugares de trabajo es uno de los componentes del derecho de huelga y que se justifica aun más cuando se usa en defensa de los puestos de trabajo.

Michelini no se quedó atrás. Destacó que los trabajadores de Enticor están en seguro de paro porque la actividad de la fábrica está suspendida, y que la ocupación es la única forma de protesta que les queda.

Por fin, una vez agotada la lista de oradores, Arana puso el asunto a votación. Pero antes del conteo, saltó Larrañaga pidiendo un cuarto intermedio de diez minutos; se ve que quería convencer a las huestes herreristas de acompañar el proyecto. Pero fue en vano. Al ponerse nuevamente a votación, tres legisladores nacionalistas (Penadés, Gallinal y Antía) no levantaron su mano mientras que sí lo hicieron los demás integrantes de la bancada: Larrañaga, Long, Moreira, Lara, Camy (supliendo a Da Rosa). En fin, el asunto es que el proyecto fue aprobado por oficialistas y algunos blancos; los tres colorados no estaban en sala.

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