RESPUESTA AL DIRECTOR

La respuesta de Amondarain

Señor Director:

Respondo a dos notas. Una bastante insidiosa de alguien, no se quién, que se descubrió «inteligente» y critica a Larrañaga por haber ido a la casa del Partido Colorado al retirarse de la presidencia del Honorable. Es notorio que los colorados no son santos de mi devoción. Cuando en ocasión paso por la cuadra de su sede, lo hago por la vereda de enfrente. Es absolutamente inconsciente y al darme cuenta me autocritico y reprocho. Pero no puedo con mi genio. Si distraído pasase por la puerta, de seguro que salgo corriendo a fumigarme. Pero admítase, que es costumbre a nivel de jefes políticos, siempre se ha estilado determinados protocolos y gestos caballerescos que son de estilo. Herrera, ya que lo nombra como ejemplo, fue a la casa de Luis Batlle siendo presidente y hasta fue notorio que precedió con un bello ramos de claveles rojos de obsequio a la esposa y madre de Jorge Batlle. A nadie, ni al blanco más fanático se le ocurrió tomar a «patadas» como sugiere el de la nota, al viejo caudillo por el gesto. Nada menos que Oribe, cuando vuelve a pacificar la patria a riesgo de su vida, se reúne nada menos que con Venancio Flores (Pacto de los Caudillos del que sale presidente Gabriel Pereira) con el agravante de que don Manuel era hasta compadre de bautismo del hijo mayor de Venancio. ¡Quién se animaba a reprocharle al Libertador ese otro gesto!

Más recientemente, Julio María visitó al Directorio en presidencia de Volonté. Y reconozco, que al margen de mi natural malestar intestinal que me produjo el hecho, parafraseando al Quijote, «peor era menearlo…», y lo dejamos ahí…

Más actual aún, Tabaré también visitó el Honorable y las recíprocas de parte del propio Larrañaga, fueron válidas. No obstante, más que por razonamiento es una reacción epidérmica, lo acepto que la visita a la casa batllista, me cayó «gordo» al hígado. Se lo hice notar expresamente a Larrañaga y espero que me regale digegastrina o corotropina en bidón grande para digerirlo.

La segunda nota es sobre la inquietud legítima del titular, sobre presunta traición de Lanza Seca a Leandro Gómez.

La más recibida o la que más he averiguado o me han repetido, se refiere al Lanza Seca de origen argentino (de San Luis, puntano) federal, enemigo del asesino de Mitre, que había quedado en ayudar a Leandro con sus tropas y nunca llegó. No hay mucha literatura sobre el hecho, y puede, es hasta lógico, que no hubiese podido pasar. Pero ese episodio fue en el 65 y el Lanza Seca de Aparicio, cuando de 13 años se lo encontró, fue en los tiempos de la Revolución de las Lanzas, 1872, siete años después y en el este del país. Este Lanza Seca era junto a Manduca Cipriano dos lanceros y emblemáticos de Timoteo. Manduca Cipriano era «bayano», y los actualizó Fossati en una hermosa canción conocida. El general puntano debe haber estado a cientos de kilómetros en San Luis. Respecto a Timoteo, fue un patriota con toda la barba. Baste un hecho como muestra. Cuando el comandante del ejército imperial brasilero, fue personalmente a Malbajar a proponerle invadir el Uruguay con sus tropas e imponerlo como presidente, o alguien a quién él decidiese, el «mulato» analfabeto respondió: «Prefiero que la revolución y mi partido se hundan en los más profundos abismos, antes que tropas extranjeras pisen la patria oriental»!.

¿Qué tal? Fue oficial del libertador Oribe y sin dudas blanco y patriota. No fue precisamente ningún doctor apergaminado y aristócrata. ¡Así actuaban los blancos! Sáquense esa «pulpita» de los dientes, ta’.

PD: Si lo desea puedo hacerle un resumen histórico más detallado sobre Timoteo. Por supuesto, hay más…

LEOPOLDO AMONDARAIN

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