CERRO AYER LA PEOR SEMANA
Wall Street concluyó ayer la peor semana en su historia, en la que el indicador llegó a variar un margen de mil puntos, antes de cerrar con su mejor desempeño en los últimos días: una caída de más de 100 unidades. En la semana que finaliza la peor en la historia, el Dow Jones se hundió 18%, a 8,451.19 puntos, un retroceso de más de 1,800 unidades. «El mercado está dirigido más por la emoción que por una lógica fundamental», se lamentó Sam Stovall, de Standard and Poor’s. Para el índice la caída libre llegó a 22.1% en lo que va del mes. Las principales bolsas europeas llegaron a caer más de 10% durante la sesión, y aunque disminuyeron un poco sus pérdidas al cierre, terminaron en picada. Los otros mercados asiáticos también vivieron una verdadera pesadilla y la crisis se cobró su primera gran víctima en Japón, el grupo de seguros Yamato Life Insurance, que declaró la bancarrota. Los grandes mercados latinoamericanas también cayeron. La mayoría de los Bancos Centrales del mundo redujeron las tasas de interés esta semana, luego que los persistentes problemas en los mercados de crédito provocaron pánico de que los bancos se quedaran sin dinero. Los analistas han considerado que el miedo vivido esta semana ha llevado a que los inversionistas pongan su dinero en un lugar seguro ante el temor de que el final de la crisis financiera no esté a la vista. El desplome se produjo a pesar de que el G-7 divulgó, al término de una reunión ministerial en Washington, un plan de acción para intentar frenar la crisis financiera global, que apunta a respaldar a los bancos y restablecer el crédito. «El G-7 acuerda hoy que la actual situación llama a una acción urgente y excepcional», indicó un comunicado emitido por el tesoro estadounidense, al término de la reunión de ministros de Economía y presidentes de Bancos Centrales de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón. En este plan se comprometen a «continuar trabajando juntos para estabilizar los mercados financieros y restaurar el flujo de crédito». Los miembros del G-7 se comprometen a «utilizar todas las herramientas disponibles para respaldar a instituciones financieras importantes para el sistema y prevenir su quiebra». El secretario del tesoro estadounidense, Henry Paulson, dijo que «este plan de acción provee un marco coherente que nos conducirá (…) a inyectar liquidez en los mercados, fortalecer las instituciones financieras, proteger a los ahorristas y reforzar las protecciones a la inversión». Para intentar calmar el pánico, el Banco Central Europeo, BCE, inyectó 93.900 millones de dólares en los mercados de crédito, ligeramente menos que el monto máximo de 100 mil millones anunciado en la mañana.
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