Identifican en Catamarca restos de compatriota desaparecido
El cuerpo del uruguayo Hugo Cacciavillani Cagliari fue genéticamente identificado entre los restos de la llamada «Masacre de la Capilla del Rosario», donde un grupo de 16 militantes del ERP argentino fue fusilado el 11 de agosto de 1974 en la provincia de Catamarca.
Hugo Cacciavillani, nacido en la ciudad de Salto, Uruguay, en 1950, era militante del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros (MLN-T) y, junto al también uruguayo Rutilio Bentancourt, se había unido al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) de Argentina.
Los restos de Rutilio Dardo Bentancourt Roth también fueron identificados en 2006 y repatriados a Uruguay, luego de que una serie de cuerpos enterrados como NN en el cementerio municipal local comenzaran a ser investigados por la justicia en 2004 a raíz de una denuncia de la masacre ocurrida 30 años antes.
Eduardo Arzuaga, primo de Cacciavillani, anunció ayer a Montevideo Portal que familiares viajarán a Buenos Aires para repatriar los restos, que intentaban identificar desde 2005 con ayuda del diputado Homero Viera, tras denuncia ante la Comisión para la Paz y colaboración de la Policía Técnica uruguaya.
La masacre
Cacciavillani (23) y Bentancourt (24) habían sido capturados en las serranías de Fray Mamerto Esquiú, al igual que otros guerrilleros argentinos que se rindieron ante efectivos del Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada de Catamarca a quienes intentaron robar pertrechos en una operación frustrada.
Los detenidos, rendidos y desarmados, fueron fusilados en la Masacre de Capilla del Rosario por orden del oficial Juan José Vaquero, quien habría recibido instrucciones del entonces comandante del Ejército, general Ernesto Federico Dellacroce, y del comisario de la Policía Federal, Alberto Villar.
El comisario Villar, jefe de la Triple A, había participado antes en una reunión de coordinación con servicios de inteligencia de Chile, Bolivia y Uruguay que se realizó en Buenos Aires en febrero de ese 1974, aún en democracia, y en la que se decidió una represión conjunta que antecedió al llamado Plan Cóndor.
En aquella reunión, de la que dio cuenta LA REPUBLICA semanas atrás, participó el director de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII), inspector Víctor Castiglioni, quien coincidió con sus colegas en comenzar a practicar operaciones extraterritoriales contra los opositores.
Otros fusilados
El juicio sobre el caso de Catamarca que instruye el juez federal Ricardo Antonio Moreno, promete relacionarse con otros procedimientos que en Argentina tuvieron como víctimas a otros uruguayos durante el aún institucional gobierno de María Estela Martínez de Perón.
En el año 1974, la dictadura uruguaya había comenzado a operar en Argentina, con el secuestro, en febrero, del uruguayo Antonio Viana Acosta, quien fue torturado en Buenos Aires por los represores Castiglioni, Campos Hermida, Manuel Cordero, José Gavazzo, Sergio Coubarrere y Carlos Calcagno.
Ese año, los represores uruguayos también actuarían en un intento de secuestro de uruguayos amparados por el Alto Comisionado para Refugiados de Naciones Unidas y en setiembre participarían de la detención del uruguayo Washington Barrios, desaparecido en febrero de 1975.
Aquel 1974 concluiría con otro salvaje fusilamiento: el de los uruguayos Floreal García, Mirtha Hernández, Graciela Estefanell, Héctor Brum y su esposa embarazada, María de los Ángeles Hernández, secuestrados el 8 de noviembre en Buenos Aires, cuyos cuerpos acribillados fueron arrojados en la localidad de Soca como «represalia» por el homicidio del coronel Ramón Trabal en París.
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