Sin alusiones críticas al matutino caganchero por su respaldo al gobierno cívico militar

Sanguinetti y Abreu homenajearon a El País

Una rutinaria sesión celebró ayer la Cámara Alta, que sirvió para despachar asuntos pendientes de aprobación: suscripción de acuerdos internacionales y nombres de escuelas cuyo tratamiento no suscitó debates ni enconos. Pero antes quiero consignar la presencia, en el sillón que hasta la semana pasada había ocupado don Carlos Baráibar, del recientemente ex ministro de Economía don Danilo Astori, reincorporado al Senado luego de su renuncia al cargo ejecutivo. Cuatro fueron los oradores anotados en la media hora previa, instancia en la cual dos de los senadores se refirieron al aniversario de El País. Después del infaltable Gustavo Lapaz ­siempre anotado en primer término para hacer uso de la hora previa­, el doctor Sergio Abreu procedió a homenajear al diario El País. Recordó el surgimiento del matutino, allá por 1918, el primer editorial debido a la pluma de Leonel Aguirre que abogaba por el voto universal y secreto.

Sostuvo que fue un medio defensor de la libertad y de la democracia, aunque reconoció que hubo «contradicciones». Supongo que con ese eufemismo se refería a los editoriales a favor del régimen de facto, del terrorismo de Estado, de Bordaberry y de Videla. También aludió a las clausuras sufridas por su defensa de las instituciones (?), y a la prisión que debieron soportar sus directores; uno de ellos, Washington Beltrán (h), votó en contra del desafuero del senador Erro en 1973. Y terminó lamentando que el Alto Cuerpo legislativo no se hubiera puesto de acuerdo para emitir una declaración de homenaje al decano de la prensa nacional. El líder forista, Julio María Sanguinetti, no desaprovechó la oportunidad para homenajear al matutino caganchero. Con sus cejas erectas por la emoción, realizó un panegírico del medio en cuestión, para lo cual no ahorró epítetos laudatorios. Se refirió a la personalidad de sus fundadores, Leonel Aguirre, Wáshington Beltrán y Eduardo Rodríguez Larreta, así como a los valores de la familia Sheck, muchos de cuyos integrantes ocuparon cargos de relevancia en la administración del medio. Destacó que, siendo él un joven periodista en El Día y Acción, rendía homenaje a la prensa adversaria encarnada en El País, con la cual había tenido coincidencias y discrepancias , pero que dichas discrepancias se disipaban cuando de la defensa de la libertad y la democracia se trataba. No hubo alusiones al apoyo que El País brindó a la dictarua a través de editoriales que no podremos olvidar. Y bué, vio cómo son estas cosas, ¿no?

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