El "Peluca" Valdez se despidió de su mujer antes de autoeliminarse
Al cierre de esta edición, aun no estaba confirmada la hora y el lugar donde serían sepultados los restos del dirigente barrial y aliado del Foro Batllista.
A las 6:05 de la mañana de ayer jueves, un teléfono cualquiera de la Seccional de Policía Nº 19 sonó una vez, dos tres veces. Es una hora del día a la que nadie llama a una comisaría para algún trámite administrativo sino que casi siempre es por algo que no admite la menor demora. Al atenderlo, una voz femenina pedía ayuda del otro lado desesperadamente: una persona allegada a ella se había disparado un tiro en la cabeza, decía más o menos la mujer. Tras la solicitud por parte del agente de los datos de rigor como dirección y demás filiaciones, esas que en esos casos de premura generalmente se dan en forma desordenada, el funcionario anotó, trató de tranquilizarla y le anunció que un móvil de esa Seccional ya estaba concurriendo a ese lugar. Ya se sabía de quién se hablaba.
Tres minutos más tarde, a las 6 de la mañana y 8 minutos se repite el llamado desde el domicilio ubicado en la intersección de las calles Laureles y Concordia, barrio La Teja, con el mismo tenor de alarma pero ahora, la voz de la mujer reclamaba además que el móvil policial prometido aún no había llegado. La voz apenas se escuchaba como ya había pasado tres minutos antes cuando llamó por primera vez. La apagaban gritos de otras personas, llantos y ruidos de cosas que caían al piso. El funcionario policial que esta vez la atendió le reiteró que la unidad estaba en camino y hasta le recomendó algunas acciones y precauciones hacia el accidentado. Trató de tranquilizarla sin mucho éxito.
Pasaron 5 minutos y por todas las radios policiales encendidas se confirmaba la llegada al domicilio en cuestión del móvil número 30 de radio patrulla y de una ambulancia de emergencia del Servicio de Asistencia Externa, SAE, de Salud Pública. La doctora Sosa Díaz estaba en esa unidad de emergencia y fue la profesional que primero asistió al herido con el arma de fuego, que resultó ser José Valdez, más conocido como «el Peluca». En esos momentos aún estaba vivo, si cabe el término de ese diagnóstico en estos casos. La ambulancia lo trasladó inmediatamente al Hospital Maciel luego de prestarle los primeros auxilios. Casi cinco horas más tarde fallecía en un block del área de CTI de ese nosocomio y «el peluca» fue ayer el seudónimo más nombrado por las radios, los canales de televisión y el más escrito en los portales informativos de Uruguay: A los 36 años de edad murió José «el peluca» Valdez.
Autodefinido como líder del movimiento «plancha» por el Partido Colorado en el barrio La Teja y zonas de influencia, José «peluca» Valdez en algún momento de la madrugada de ayer tomó un arma que hacía pocas semanas había comprado, según comentaron sus familiares, apoyó el extremo del caño en su sien derecha y se disparó. Eran las 6 de la mañana y nada indica según las pericias policiales- que fue un accidente. Estaba junto a su esposa, sus cuatro hijos y su madre. Habían transcurrido algunas pocas horas de un acto político que el mismo había organizado en el patio de su casa. Terminado ese acto, algunos amigos y colaboradores suyos habían permanecido a su lado hasta bien entrada la madrugada, tomando «algunas cervezas». La reunión se prolongó y la bebida se multiplicó.
Su esposa relató que José estaba «apesadumbrado» porque «el acto político que organizó había fracasado y no era lo que había imaginado». El precandidato batllista y circunstancial compañero de ruta, Luis Hierro López, negó esa versión. «Eso no es así. El acto fue previsto en el fondo de la casa, y el fondo estaba repleto, no cabía más gente. Había como 80 personas.
Las causas del suicidio siempre son muy misteriosas como para tener que ver con una coyuntura de este tipo», aseguró Hierro López.
No obstante, otras versiones, Alicia, esposa del «Peluca», dio testimonio a Índice 810 (El Espectador) asegurando que Valdez se despidió de ella en la madrugada tras un acto político, le entregó la alianza, la besó y le pidió que cuidara a sus cuatro hijos.
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