Ataque a un guardavida
Danilo Albín – Canelones
Este caso sucedió en medio del conflicto que desde hace varios meses enfrenta a la Asociación de Guardavidas de Canelones (AGC) con las autoridades del gobierno municipal, que el pasado año resolvieron tercerizar el servicio de vigilancia de ríos y costas del departamento. La licitación, ganada por la mencionada empresa, mereció duros cuestionamientos por parte de la oposición en la Junta Departamental, e incluso derivó en la formación de una comisión investigadora.
El pasado lunes al mediodía, Santiago Schelloto, un joven de 28 años que durante seis años prestó funciones como guardavidas en Canelones, concurrió junto a sus dos perros a la playa de El Pinar. En anteriores oportunidades, según afirmó a LA REPUBLICA, había recibido amenazas por parte de las dos personas contratadas por Lagotur. «Decían que me iban a pegar un tiro, que sabían dónde vivía mi novia y por cuál parada bajaban a la costa mis hermanas», aseguró el joven.
Explicó que cuando recibió la advertencia de muerte, formuló una denuncia ante la Prefectura Nacional Naval, con jurisdicción en la zona costera. A su criterio, estas amenazas se debían a su participación en las movilizaciones emprendidas por la Asociación de Guardavidas de Canelones (AGC) «para denunciar que realmente no hay guardavidas en las costas canarias». Los repartos de volantes se efectuaban «de espaldas» a los efectivos de Lagotur de manera de evitar provocaciones, señaló. «Varias veces dijeron que iban a agarrarme, y yo nunca les hice caso», dijo Schellotto, quien recordó que en otras ocasiones se habían registrado distintas amenazas a ex guardavidas en distintos puntos de la costa. «Por lo visto, no quisieron esperar más», puntualizó Schelloto.
La agresión
Sobre la hora 13 del lunes, cuando regresaba de la playa, fue perseguido por un guardavidas de Lagotur que al llegar a los médanos lo agarró por la espalda, lo golpeó ferozmente en el rostro y le pegó con una piedra en la espalda.
Según narró Schelloto, un policía que caminaba por esa zona «presenció todo». «Después que el agente estaba ahí me mordió las dos orejas y me arrancó un pedazo», afirmó. Destacó que el efectivo de la Seccional 27ª debió efectuar un disparo al aire para detener al desenfrenado guardavidas. El militante gremial fue trasladado inmediatamente a un centro de asistencia cercano, mientras que su agresor resultó detenido y quedó a disposición de Prefectura Nacional Naval. El agresor ya fue liberado y la Justicia canaria aún no tomó ninguna resolución sobre el caso.
«La Intendencia pierde dinero al contratar a esta empresa», manifestó el joven al recordar las denuncias que derivaron en la golpiza del pasado lunes. Dijo que las personas contratadas por Lagotur «no están capacitadas para trabajar en las playas» y aseguró que «se ha comprobado que la mayoría ni siquiera sabe defenderse en el agua».
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