Luis Rosadilla. Salvo que lo "obliguen", su nombre no aparecerá en ninguna lista en los comicios

"El gobierno lo ganamos de nuevo y sin segunda vuelta"

El diputado Luis Rosadilla se retira y no volverá al Parlamento en el próximo gobierno. Aparentemente, para él, "el mejor candidato" a presidente sería Danilo Astori pero "si supiera que ya ganamos las elecciones, prefiere al 'Pepe'". Vaticinó victoria en 2009, sin balotaje.

Martes 30 de septiembre de 2008 | 3:22
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La fórmula. "Si en la fórmula del FA no están Astori y Mujica, nos debilitamos".

“El gobierno lo ganamos de nuevo y sin balotaje”. “No voy a integrar ninguna lista en las próximas elecciones”. “Si en la fórmula del Frente no están Astori y Mujica, nos debilitamos”. “En la nueva ley de Defensa el poder militar se retacea. Y eso está bien”.

Ha desarrollado su primera experiencia como diputado básicamente con un perfil bajo, y casi sin querer supo tener sus quince minutos de fama como cuando el gobierno de los Estados Unidos le negó la visa por su pasado de militante de izquierda. Luis Rosadilla de la Corriente de Acción y Pensamiento-Libertad, de casi 55 años de edad (cumple en diciembre), escindido del MPP y con licencia en el MLN Tupamaros, concedió una entrevista (la primera) a este diario. Fue en su despacho legislativo donde no hay demasiados signos de su sector político; sin embargo hay sí un adhesivo en una de las ventanas con la imagen del caudillo blanco Aparicio Saravia. “¿Por qué tenés esa imagen?”, le pregunté. “En la anterior legislatura este despacho lo ocupaba un representante blanco. Traté de arrancarla pero no he podido. No me molesta mucho. Ahora, si en lugar de Saravia fuera una calcomanía de Lacalle, rompía el vidrio”.

­Este primer gobierno de izquierda ha sabido tener al Frente Amplio con supremacía, como único protagonista del accionar político; con mayorías en todas las áreas y reparticiones del Estado. Es un hecho que difícilmente se repita ¿no?

­Discrepo con eso. Vamos a ganar con más comodidad que en la elección pasada, con mayor representación y no habrá balotaje. Lo digo porque veo el tono de la campaña, de la gente en la calle.

­Siendo así, ¿tampoco se va a contar con la participación de la oposición en los cargos ejecutivos en un nuevo gobierno frentista?

­Eso es distinto. Yo creo que fue una fenomenal debilidad del sistema político partidario, el no haber logrado un marco de acuerdo con la oposición y que ahora no vale la pena ver quién tuvo mayor responsabilidad por ello. No podría repetirse esta experiencia de que, poco menos de medio país, estuviese fuera de los entes autónomos o de aquellos lugares donde debiera estar. Y a nivel parlamentario casi el esquema normal de funcionamiento es que la bancada del gobierno vote todo a favor y en bloque y la oposición toda en contra. Esto ha funcionado muy mal y yo, como integrante del Parlamento, soy responsable de ello. Esta historia habría que evitar repetirla.

(Para sustentar esa idea, Rosadilla echó mano a un manojo de papeles donde están impresos, a manera de cuadro comparativo, los artículos originales redactados por el Poder Ejecutivo de la próxima ley de Defensa Nacional y al lado de cada uno de ellos, las propuestas alternativas a ese proyecto que hiciera oportunamente el Partido Nacional).

­¿Ves? En este proyecto están todas las propuestas que hicieron los blancos a este proyecto de Defensa. Y le vamos a llevar muchas de las que han hecho. Y lo vamos a hacer con el ánimo de tener en esta ley un nivel de acuerdos mucho más allá de lo que el Frente Amplio pudiera tener por sí mismo. Eso sí: queremos que el Partido Nacional se comprometa con los consensos que logremos.

­¿Qué se pretende con esta ley de Defensa?… ¿democratizar las Fuerzas Armadas?

­Primero que nada, tener una ley. Una norma legal que especifique sus cometidos, su estructura, las autoridades, la forma de concebir, organizar y gestionar la Defensa del país. Existen costumbres, tradiciones en esa materia, pero no una norma general que le dé, a quien quiera, un concepto cabal de qué y para qué es la Defensa nacional.

­Desde las órbitas castrenses se dice que el poder militar se verá retaceado con esta futura ley

­Eso es verdad y está muy bien que sea así. Lo militar tiene que ser sólo una parte de la defensa nacional. Hasta que el Frente Amplio llegó al gobierno, la defensa era una cuestión estrictamente militar. Los únicos dos funcionarios de confianza del gobierno eran el ministro y el subsecretario. Y la defensa no es un problema estrictamente militar. Es un problema de política pública que atraviesa el conjunto de las actividades del país y que no puede reducirse al resorte militar.

­Entonces, con la nueva ley, ¿los militares serán sólo ejecutores de políticas de Defensa que gestarán civiles?

­La Defensa tiene diversidad de componentes y el militar es específico. En el diseño, también tienen un papel para jugar pero no deberá ser exclusivo ni predominante.

Antes, hablar del Ministerio de Defensa era hablar de militares y de estructuras castrenses militarizadas sin ninguna necesidad, como incluso aún hay algunas, como servicios que no tienen necesidad de estar vinculados a estructuras militares.

­Los militares reclamaron tener una mayor presencia en el Consejo de Defensa Nacional, el Codena, un nuevo órgano de dirección que la ley crea y que por otro lado, originalmente no los incluía.

­Es verdad. Ese órgano estará compuesto por dos áreas: una, con miembros permanentes que serán el Presidente de la República, los ministros de Defensa e Interior, Exteriores y de Economía, y una segunda instancia o área que tendrá carácter ampliado con integrantes de las Fuerzas Armadas, de la Suprema Corte de Justicia, con legisladores… con todos aquellos que tendrán un carácter de asesoramiento.

Pongamos un ejemplo. Si hoy estuviese funcionando, ese órgano debería convocarse para analizar la crisis financiera que vive el mundo y evaluar, desde el punto de vista de la defensa, las incidencias que eventualmente provoquen los sacudones financieros en el mundo. En este caso yo me pregunto ¿cuál sería el papel de los militares en esa reunión? Ninguno.

Ahora, si en otra reunión se evalúa la importancia que tiene que Estados Unidos ponga en funcionamiento su IV Flota, obviamente en esa instancia deberían estar los militares.

 

Paso al costado

­¿Va a volver a ser candidato a la Intendencia Municipal de Montevideo como se intentó en las últimas elecciones departamentales?

­No. Es más, te adelanto que no voy participar en la contienda electoral del año que viene. Por supuesto que estaré en la campaña como si fuera el candidato a la Presidencia, pero no voy a integrar ninguna lista a diputado, senador ni a la Intendencia. Salvo que haya una situación política que me obligue, no voy a participar.

­¿Por qué esa decisión?

­Siento la necesidad de dejarle espacio a los más jóvenes. Quiero más “pablitos álvarez” entre nosotros, un compañero como el diputado Pablo Alvarez que cuando termine la legislatura tendrá 32 años… ¿te imaginás cuanto vale esa inversión política?

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