Un adiós que pide la verdad sobre Elena
A la hora 9 exactamente la marcha a pie partió desde la Casa del Maestro en la calle Maldonado, donde se había llevado a cabo el velatorio, tomando por Ejido, avenida 18 de Julio, bulevar Artigas y avenida Rivera hasta el Cementerio del Buceo.
Una verdadera multitud aguardaba en las aceras para saludar el paso del cortejo fúnebre, arrojando claveles rojos, saludando con banderas nacionales y del Frente Amplio o simplemente observando en silencio el paso de la caravana.
Una nutrida concurrencia marchó en silencio detrás del féretro, golpeando palmas espontáneamente en distintos puntos del recorrido, mientras que cientos de ciudadanos con lágrimas en los ojos saludaban desde las aceras y se iban sumando a la caravana.
Legisladores, dirigentes políticos y sindicales, militantes sociales y público en general componían los centenares de metros de extensión de la marcha, mientras que más atrás y a lo largo de varias cuadras decenas de taxis y vehículos particulares acompañaban el cortejo.
Gran cantidad de público también aguardó la llegada al Cementerio del Buceo, donde el féretro fue trasladado a pulso por varios allegados a Tota, entre los que se destacaban el ex diputado del Partido Por la Victoria del Pueblo (PVP), Hugo Cores, y el dirigente sindical Luis Puig, también militante de ese sector.
Exactamente al mediodía, mientras con profunda emoción la multitud coreaba la frase «Se escucha, se escucha, arriba los que luchan», Tota Quinteros recibió el último adiós de los presentes. Entre decenas de coronas depositadas junto a su tumba, simbólicamente se destacaba una enviada por la Embajada de Venezuela. Precisamente en cuyo jardín fue secuestrada su hija, Elena Quinteros, y Tota dedicó gran parte de su vida a conocer la verdad sobre su paradero, aún desconocido.
«Le mintieron muchos presidentes»
En una encendida oratoria, Cores fue el encargado de pronunciar un discurso en representación de todos los presentes para dar el último adiós a Tota Quinteros. Dijo que «esa lección de vida y tenacidad, de que se puede seguir manteniendo una ética de resistencia desde el bien, desde la búsqueda de la verdad, es el gran legado de sentimiento y amor que Tota derrama sobre todos nosotros».
Frente al féretro cubierto por una bandera del PVP, Cores dijo que «conocimos a Tota en la década del 60, cuando ya era un punto de referencia, siendo la madre de una muchacha inquieta, inteligente, ávida por luchar y hacer justicia como era Elena. Tota era también la madre postiza, la abuela amiga mayor de una cantidad de muchachos que estudiaban magisterio con las enseñanzas de Julio Castro, las misiones socio-pedagógicas, el socialismo, la idea de justicia social». «Se reunían en su casa y aprendían cosas que a lo mejor no estaban en los textos. Esas cosas de sabiduría popular que Tota tenía, sabiduría de mujer de pueblo, que nuestro pueblo hoy debería homenajear porque llegóa los máximos lugares de la representación política, como presidenta de la Junta Departamental de Montevideo, sin pertenecer a las grandes familias que acaparan el poder en este país». «Sin ser carrerista política, llegópor un imperativo moral porque en aras de su lucha los compañeros y el pueblo montevideano la eligiópara que fuera edil y presidenta de la Junta», afirmóCores.
«Esta mujer que durante tantos años hizo suya la causa de todos los desaparecidos, empezando por su hija, a la que durante mucho tiempo vimos en todos los espacios que existían, en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en la Comisión de Derechos Humanos del Pacto de Naciones Unidas, en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra, llevando los testimonios, las verdades acerca de dónde había estado Elena y con quiénes».
«Aquí entre nosotros, entre el público, hay quienes hace 24 años ya atestiguaron las verdades sobre Elena. Esas verdades que hoy este Estado uruguayo no puede preguntarle a los militares que la secuestraron. En esa situación vivióy luchóllevando su testimonio, reclamando que se averiguara la verdad», insistióel ex legislador.
«Le mintieron muchos presidentes, pero que nadie piense que a Tota se la engañaba. La podía haber engañado Sanguinetti cuando reanudórelaciones diplomáticas con Venezuela, rotas porque habían secuestrado a Elena en la embajada, diciéndole que el gobierno iba a hacer todo lo posible por averiguar la verdad. Y eso no ocurrió», historióCores.
«Aquella Tota es la de la casa del barrio Miguelete, sede de los muchachos jóvenes, muchos de los cuales como Gustavo Inzaurralde, Zaffaroni o María Emilia Islas, igual que Elena están desaparecidos porque optaron por luchar».
«Etica de resistencia»
«Tota siguió prodigando esa maternidad amplia, ese sentimiento de solidaridad con los que luchan y la veíamos en las huelgas de hambre, marchas o movilizaciones, siempre con su presencia y su aporte solidario». «A los 50 años era madre de una maestra militante y fue solidaria con ella, cuando estaba libre y cuando estaba presa. Fue solidaria con los compañeros de Elena cuando estaban libres y cuando estaban presos. Nos deja esa lección de solidaridad», indicó el dirigente. «También nos dejó el ejemplo de que es posible por un principio, por la búsqueda de la verdad que no le dieron, hacer los más impresionantes sacrificios, a los 40, 50, 60 u 82 años, cuando presentó un recurso de amparo para saber qué pasó con Elena en el Batallón N° 13 de Infantería, que obliga al gobierno a hacer una averiguación que no ha hecho, desobedeciendo al Poder Judicial».
«Esa lección de vida y tenacidad, de que se puede seguir manteniendo una ética de resistencia desde el bien, desde la búsqueda de la verdad, es el gran legado, el gran aporte, la gran enseñanza y el gran sentimiento de aporte y amor que Tota derrama sobre todos nosotros».
«Tota estás con nosotros, seguiremos en esa lucha, ya lo sabías pero una vez más de lo decimos: ¡Seguiremos adelante!», culminó Cores.
Por la tarde, la Mesa Política del Frente Amplio, a instancias de su presidente, Tabaré Vázquez, homenaje» a «Tota» Quinteros, con un minuto de aplauso.
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