El Senado aprobó suspensión de desalojos a productores lecheros
Fue una sesión atípica, pues luego de la media hora previa y antes de ingresar en el orden del día, se votó un cuarto intermedio para permitir que legisladores y funcionarios fueran vacunados contra el maltrato por una bandada de chiquilines que irrumpieron en Sala dando una nota de color de la que da cuenta Daniela Fasanello en la sección Comunidad.
Recuperada la normalidad, don Rodolfo Nin retomó las riendas de la sesión y dio la palabra a Víctor Vaillant para que informara sobre la modificación del sistema de cálculo del sueldo básico jubilatorio de las pasividades correspondientes a los trabajadores de la industria de la construcción comprendidos en el régimen de aportación unificado. El líder rojiclavelino explicó que dicho proyecto apuntaba a reparar una vieja injusticia consagrada en 1975, cuando se tomó en cuenta, a los efectos jubilatorios, el salario líquido percibido por los obreros de la construcción y no el nominal.
El asunto había concitado la unanimidad de los miembros de la Comisión correspondiente, por lo que no hubo debate y el proyecto fue sancionado por todos los senadores presentes en Sala. Desde las barras, el numeroso público allí instalado prorrumpió en aplausos luego de que se anunciara la sanción y el pase a la Cámara de Diputados.
Pero la vedette del día era sin duda el proyecto de ley remitido por el Poder Ejecutivo por el que se suspende la ejecución de las providencias que dispongan los lanzamientos de arrendatarios de predios rurales con destino a la producción lechera. Parece ser que al caer el precio del litro del líquido y blanco elemento que las grandes empresas pagan a los productores (de nueve pesos a seis con veinte), la mayoría de los pequeños y medianos productores lecheros están con el agua al cuello, sobre todo aquellos que arriendan sus campos, pues muchos de ellos no podrán hacer frente al pago del arrendamiento al propietario.
Pepe Mujica produjo un extenso informe que se convirtió en un alegato a favor de la lechería, una apología del ordeñe, un ditirambo a las generosas ubres vacunas. Explicó que el espíritu del proyecto era evitar males mayores y que reflejaba una «visión de alta política». Con su tono pausado habitual (a veces casi cansino), el líder emepepista alabó las bondades de la producción lechera, la importancia del tambo familiar que consolida el tejido social rural, promueve el asentamiento de gente en el medio y genera necesidades de infraestructura, caminería y servicios. «Este país despoblado y envejecido tiene en la lechería un enorme potencial», afirmó Mujica como para justificar los miramientos que deben tenerse con el sector. Reconoció, sin embargo, que se trata de una medida heterodoxa, y que no es bueno intervenir en los contratos, aunque hizo notar que el precio del dólar obedece también a un contrato y que los gobiernos inciden en él. «Con esta ley estamos favoreciendo a pequeños y medianos productores, pero soy consciente de que es posible que alguno grande se entrevere», concluyó el Pepe.
Da Rosa, Antía y Sanguinetti coincidieron en la necesidad de salvaguardar a los pequeños productores y apostar a un sector que no vacilaron en catalogar de estratégico en nuestra economía. Pero marcaron su profunda discrepancia con el medio ideado por el gobierno, advirtiendo que esta solución inmediata puede acarrear problemas más graves en el mediano plazo. El conductor del Foro Batllista sostuvo que la medida causará retracción de los propietarios de tierras para arrendar, y que el año próximo «estaremos pidiendo una prórroga».
Luego de verificada la votación de 15 en 25, Lorier celebró la sanción del proyecto y aludió a la alegría que estará sintiendo el intendente floridense Giachetto, aliado de los productores y firme impulsor del proyecto.
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