"La UC de Zorrilla de San Martín encontrará la muerte con Lamorte"
El oficial jefe de la Legión Tenientes de Artigas está a un paso de alejarse de la UC. No obstante, espera que ese partido revea su postura y convoque a una convención.
Coronel, ¿cual es su opinión sobre los hechos políticos que involucran a la Unión Cívica y al Partido Nacional?
Debo aclarar que yo soy convencional del partido e integro la Junta Nacional de la Unión Cívica, máximo órgano de dirección partidario. Fui designado el año pasado en una elección en la que votaron unos 130 convencionales. De esos convencionales había unos 24, pertenecientes al Movimiento de los Comunes, que tuvieron una representación de dos convencionales en la Junta. Hace algunas semanas este movimiento pasó a integrar el Partido Independiente, debido a la incomprensión de las autoridades de la Unión Cívica, generando una pérdida aproximada del 15% del caudal partidario. El resto de la Junta está integrado por convencionales de la Lista 80, incluyéndome a mí, representante de más de 20 convencionales de la misma. Es decir que en total más de 40 convencionales, de los 130 que votaron, fueron representados por tres convencionales en la Junta Nacional, hasta que los Comunes abandonaron el partido.
En el marco de esta situación, por la prensa me enteré de que la Unión Cívica había realizado un acuerdo con el Partido Nacional, quedando desagradablemente sorprendido. No con la actitud de esta pequeña cúpula, integrada por el arquitecto Lamorte y algunos de sus colaboradores más cercanos, sino por los procedimientos pocos formales de una organización interna desajustada y que no cumple con los estatutos partidarios.
Entiendo que no consultar formalmente, para una decisión de esta naturaleza, a los organismos legítimos del partido Junta Nacional, Convención del partido o los representantes legítimos de la Lista 80, que supuestamente cuenta con la mayoría de la Junta Nacional es una actitud arbitraria, antidemocrática e irrespetuosa con los dirigentes que conforman los diferentes niveles de dirección partidarios.
Lamentablemente, no puedo sorprenderme de este tipo de actitudes porque de forma increíble tuve que soportar que se me negara autorización para crear un nuevo movimiento interno, cosa absolutamente normal en un partido político de nuestro medio. Este hecho me obligó a realizar un informe ante la Corte Electoral, que está disponible para todo el que lo quiera consultar, ya que la Constitución es absolutamente clara en el sentido de que los partidos deben asegurar la democracia interna de los mismos.
El argumento utilizado por el conductor del partido fue el de que esa actitud fracturaba al partido y afectaba la unidad. Todos sabemos que los partidos se enriquecen más cuanto más tendencias pueden abarcar.
Esta infantil afirmación me convenció de que el funcionamiento del partido era muy pobre y su principal referente tenía poca confianza en su propio liderazgo, lo que seguramente afectaba la posibilidad de crecimiento. Este hecho queda confirmado cuando analizamos la disminución del caudal de votantes en cada elección a lo largo de los últimos años.
Fue sorprendente que se realizaran consultas para el acuerdo con el Partido Nacional sólo a los que compartían la idea de realizar el mismo; al resto se le ignoró sistemáticamente. Como integrante de la Junta Nacional no fui consultado y no participé en ninguna reunión de la misma que avalara esta decisión arbitraria. Me consta que los convencionales del Movimiento de los Comunes, integrantes de la Junta Nacional, tampoco fueron consultados. Estas actitudes son muy claras en cuanto al respeto que se tiene de las minorías y no tan minorías partidarias sin respetar las formalidades de funcionamiento para la toma de decisiones.
Por otra parte, hay actitudes poco éticas de parte del conductor del partido, que pretende ser representante parlamentario en Uruguay o en Italia indistintamente. La pregunta es qué pasaría si fuera electo para integrar nuestro Parlamento y posteriormente el italiano. ¿Se quedará acá o se irá a aquel país?
¿Qué actitud tomará en función de los acontecimientos sucedidos?
En principio, estoy tomando contacto con varios convencionales del interior y de Montevideo, para tratar de saber cuál es su posición. Muchos de ellos fueron corridos, descartados o destratados por no tener posiciones afines con la cúpula actual. Entiendo que existe un gran pesimismo, desánimo y desinterés acumulado en estos años. De todas maneras, vamos a intentar hacer un llamado para pedir una convención y reconsiderar la decisión en forma orgánica. Si esto no es posible, estamos convencidos de que el Partido Unión Cívica, nacido por el impulso de Zorrilla de San Martín, encontrará la muerte con Lamorte.
¿Qué sensación le deja todo esto?
Sensación de frustración, de que lo que yo suponía una fuerza con valores cristianos en realidad es una agrupación de dirigentes mediocres, sin liderazgo.
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