Señor Director:
Mi madre es jubilada, paga impuestos y contribución inmobiliaria, aparte toma antidepresivos, en cualquier momento se va a morir del disgusto. Ahora me entero que un director de la Intendencia gana $63.000 por mes. El 50% de los impuestos que pagamos van para los sueldos. Y esto no es de ahora, hace 20 años que están en la Intendencia. Mi padre me decía “cuando gane el Frente Amplio todo va a ser distinto, la igualdad va a llegar”. Suerte que se murió, si no, se hubiera muerto de disgusto igual.
Teléfono: 9158…
El Director: Estimado lector, la igualdad no es algo que se decrete ni que se instale de un día para otro. La justicia, el bienestar de la gente, son cosas que se construyen de a poco y desde la base, y probablemente nunca lleguen a tener una vigencia plena y definitiva. El gobierno del Frente Amplio ha comenzado a sentar los cimientos para construir un país más justo y solidario, pero no podemos esperar que los resultados sean visibles en un lapso tan breve.
Señor Director:
Quería decirle que estoy contento de pagar impuestos, en todo el mundo se pagan impuestos. Pero cuando los impuestos son bien distribuidos, estoy contento y feliz. El problema es que aquí cuando uno va a una dependencia pública, como a la Torre de Antel o la Intendencia, y están comodísimos con estufitas, con té, con buenos sueldos y salarios, trabajando de lunes a viernes mientras que los empleados privados tienen que laburar diez o doce horas para ganarse un sueldo. La gente hace cola en el Hospital Maciel desde las 4.00 de la mañana con grados bajo cero, no tiene para resguardarse, los empleados vienen a las ocho o las nueve, y dicen como el personaje de Gasalla: “Para atrás, para atrás”. Este país es un apartheid.
Teléfono: 9158…
El Director: Estimado lector, en respuesta a otras llamadas de tenor similar a la suya he dicho que muchas veces las generalizaciones conllevan siempre una injusticia, y debemos erradicar esa imagen del funcionario que lo muestra como un privilegiado, por más que haya muchos ejemplos de malos funcionarios. En la administración pública, tanto como en la actividad privada, podemos encontrar de todo: trabajadores honrados y serviciales, al lado de otros de atributos opuestos. Es cierto que la imagen de ineficiencia y prebendarismo que tienen los funcionarios públicos está metida hondamente en el pueblo uruguayo. Pero esos funcionarios también son pueblo, y me consta que muchos de ellos están trabajando para cambiar esa imagen. La reforma del Estado contribuirá a ese objetivo.
Señor Director:
Soy asiduo lector de la REPUBLICA y estoy muy molesto de que le dedique la tapa a esos crápulas de Lacalle, Gallinal, que fundieron a esta patria. No puede ser, Fasano, me parece mentira que en la tapa de la REPUBLICA estuviera esta gente. No podemos, sé que el periodismo tiene que hacer todo, pero no le podemos dar el privilegio a estos señores que quieren tapar sus errores e inconductas con una imagen que no tienen más y que no convencen a nadie más.
Teléfono: 5083…
El Director: Debo recordarle, estimado lector, que el hecho de dedicar un lugar de relevancia a cierta persona no implica que se lo esté ensalzando. Los doctores Lacalle y Gallinal son dos figuras relevantes en el panorama político actual, y LA REPUBLICA, como medio de prensa plural que es, debe informar cabalmente de todos los hechos y de lo que piensan los precandidatos, sin importar a qué partido pertenecen.
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