Ex presidente Batlle retiró la denuncia contra Marenales
El dirigente del MLN-T Julio Marenales aseguró ayer ante la Justicia que sus dichos en relación a la implicancia de Jorge Batlle como «cerebro político» del «Escuadrón de la Muerte» no tuvieron intención difamatoria, sino que obedecen a un «hecho objetivo».
Marenales se manifestó «autor» de las expresiones vertidas a la prensa el 11 de agosto de 2008, pero aclaró estar dispuesto a «pedir perdón» en caso de que el documento en el cual se fundamentan fuera falso.
Las declaraciones de Marenales se fundamentan en la «transcripción» de un documento desclasificado del Departamento de Estado norteamericano donde se señala que Batlle manifestó en reiteradas oportunidades la necesidad de «formar un grupo por fuera de las instituciones» para combatir al MLN-T, según indicó ante la Justicia.
El documento publicado por el semanario «Búsqueda» en 2003 expresa que el embajador norteamericano en Uruguay, Charles Adair, reveló en 1972 la idea de Batlle de crear un grupo por fuera de la legalidad para combatir al MLN «con sus propias reglas», dijo Marenales. El abogado Jorge Barrera puntualizó entonces ante la jueza penal de 20º Turno, Aída Vera Barreto, y el fiscal Luis Bajac, que la principal interrogante es saber «si hubo o no intención de difamar», ya que «no venimos a solicitar una condena si no a defender el honor mancillado de mi patrocinado». La publicación del documento «la leí, la razoné y me la integré. Partiendo de la base de que no sea errónea, es un hecho objetivo (y lo es) mientras no se demuestre lo contrario. Si alguien dice que pertenecí a una organización que cometió varios delitos no me ofendo, es un hecho objetivo», indicó Marenales.
La afirmación sobre la implicancia de Batlle en los Escuadrones de la Muerte «es un hecho objetivo», pero «no tuve intención de difamar porque el agravio no es mi estilo», recalcó Marenales. La información publicada por la prensa «es grave» y con ella «me formé opinión» sobre esos sucesos, indicó el dirigente tupamaro. Ahora «si se demuestra que esa información es errónea no tengo ningún inconveniente en pedir disculpas», expresó. La información «puede ser un invento de la prensa (por lo que) me llama la atención que no haya reaccionado antes», indicó Marenales al recordar los cinco años transcurridos desde la publicación del documento y la investidura de Jorge Batlle en el año 2003, nada menos que como presidente de la República. La parte denunciante resolvió entonces darse por «satisfecha» ya que su interés era «defender el honor mancillado» de Jorge Batlle ante las declaraciones y «no solicitar la condena» del dirigente tupamaro, por lo cual Jorge Barrera solicitó concluir la indagatoria. El «objetivo» del proceso «se ha cumplido, no es nuestra intención utilizar el sistema judicial para dirimir contiendas político-partidarias o ideológicas». Las declaraciones corresponden «sólo a una convicción personal de Marenales», expresó Barrera. Las dos partes del caso rechazaron ante la jueza Vera Barreto impulsar la «exceptio veritatis» del documento, aduciendo que no era parte de la causa llevada adelante en la oportunidad. El ex mandatario solicitó entonces hacer uso de la palabra. «No he venido a buscar sanción», ya que la denuncia «no fue una reacción contra Marenales», solamente «tenía que preservar el honor». «Mi vocación no es la guerra, es la paz», señaló Batlle. La audiencia fue seguida por un importante marco de público, entre ellos varios dirigentes de la Lista 15.
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