
“Recuerdo los café con leche que tomábamos en la casa de los Michelini en la calle Luis Alberto de Herrera. Es imposible pensar en Elisa sin pensar en Zelmar, no sólo por lo que tuvo que sufrir y guapear en la vida política de su esposo, sino después de su asesinato. Elisa estaba al costado de Zelmar, era una gran mujer. Aguantó el chaparrón y fue uno de los símbolos de la resistencia de la dictadura.”
“Me causa dolor la muerte de una extraordinaria mujer, compañera de Zelmar Michelini, militante política, solidaria constante.
Fue una mujer generosa, que siempre estuvo dispuesta a colaborar con quien lo necesitara. La conocí en 1971 en la campaña electoral del Frente Amplio. Sacó fuerzas para trabajar por el país y los derechos humanos, animadora de la campaña de anulación de la Ley de Caducidad.”
“Conozco lo que fue Elisa. La admiro mucho, por sus hijos, su esposo, por ella; ha sido el sostén de todos los varones y mujeres para que, de alguna forma, se convirtiera en defensora de la libertad y la democracia en este país”
La conocí en 1974, cuando fui a su casa para entregarle una carta que iba dirigida a su esposo Zelmar, que estaba exiliado en Argentina. Pedía ayuda por mi hijo desaparecido.
Cuando llegué, me sorprendió la enorme cantidad de ropa que estaba lavando. Claro, tenía muchos hijos. Años después la volví a encontrar, cuando juntas militamos por el referendum contra la Ley de Impunidad.”
“Con Elisa Delle Pianne nos unían vínculos en distintos planos. Fue la madre de amigos y compañeros de toda la vida: Margarita, Elisa, Cecilia, Chicho, y luego de Felipe y Rafael. Jugó un papel fundamental en la militancia. Fue un pilar fundamental en la dignidad de las mujeres, reivindicando la vigencia de los derechos humanos, ni el olvido de los crímenes.
La marcha de los 20 de mayo tiene mucho que ver con el papel que jugó ella. Es una pérdida grande para todos los que pensamos en la importancia de que no exista la impunidad.
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