Locuaz. Dio "nombres importantes" de sus integrantes y los crímenes cometidos

Ex agente confirmó ante el juez los crímenes del Escuadrón de la Muerte

El ex agente de policía Nelson Benítez ratificó ayer ante la Justicia todas sus declaraciones emitidas ante el senador democratacristiano Juan Pablo Terra sobre los crímenes del "Escuadrón de la Muerte" y reveló nombres importantes del organigrama de la organización paramilitar.

Sábado 23 de agosto de 2008 | 3:44
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Disparada. Benítez evitó al fotógrafo de LA REPUBLICA tras una loca carrera.

Sentado en una de las sillas de la antesala del Juzgado Penal de 8º Turno, Nelson Benítez aguardaba ser llamado para declarar como “testigo” en una de las causas más emblemáticas vinculadas con la represión pre-dictadura en Uruguay.

Campera de cuero marrón clara, pantalón de vestir y zapatos, un gorro con visera tapaba su rostro. Permanecía impávido, como dormido, o haciéndose el dormido, mientras esperaba y esperaba.

Escuchó su nombre y se levantó. Ingresó a la sala donde lo aguardaban la jueza Penal de 8º Turno, Graciela Eustachio, y el fiscal Ricardo Perciballe con muchas interrogantes. Se sentó y comenzó a hablar. “Parece que había que pararlo”, indicaron fuentes judiciales a LA REPUBLICA.

El ex agente de policía Nelson Benítez ratificó ante la Justicia todas y cada una de sus expresiones emitidas ante el senador democratacristiano Juan Pablo Terra, sobre atentados, asesinatos y desapariciones, responsabilidad del “Escuadrón de la Muerte y Comando Caza Tupamaros”, expresaron las fuentes.

Benítez aceptó ante la jueza “su participación en un grupo tangencial de los Escuadrones de la Muerte, vinculado a tareas de inteligencia y seguimiento”, pero no en el núcleo central de la organización “responsable de asesinatos y desapariciones”, precisaron las fuentes.

El testigo “dio nombres importantes” del organigrama central del “Escuadrón”. Además reveló que, por sus dichos en 1972, “debió exiliarse” y repasó ante la magistrada todas sus vivencias posteriores a esos hechos, señalaron las fuentes.

Tras casi dos horas la audiencia llegó a su fin. Benítez debía salir del Juzgado, donde la prensa lo aguardaba desde hacia varias horas, pese al frío y la noche que llegaba. Salió por la entrada de 25 de Mayo. LA REPUBLICA lo reconoce y el ex agente de policía emprende una desenfrenada carrera en dirección contraria. El ex integrante del “Escuadrón de la Muerte” corrió y corrió hasta alcanzar un taxímetro, el cual partió raudo, como su pasajero, perdiéndose en la ciudad.

 

La reunión del Seminario

Los dirigentes nacionalistas Carlos Julio Pereyra y Juan Raúl Ferreira, en tanto, declararon en torno a la reunión mantenida por un grupo de legisladores en el Colegio Seminario, donde se resolvió entregar al ex fotógrafo policial al Ministerio de Defensa Nacional.

El encuentro se realizó a solicitud del propio Bardesio, quien pidió “garantías” para no ser entregado al Ministerio del Interior, ya que temía por “su seguridad” tras las revelaciones realizadas durante su detención en la “Cárcel del Pueblo”, indicaron los dos ex legisladores. El ex agente de la CIA “reconoció haber integrado el ‘Escuadrón de la Muerte’”, reveló el nombre de varios de sus integrantes y “los atentados cometidos contra estudiantes y militantes políticos”, entre ellos el de Héctor Castagnetto, expresó Carlos Julio Pereyra. Bardesio reiteró durante ese encuentro las mismas denuncias sobre crímenes y atentados expresados ante el MLN-T y sus referencias se centraron sobre “algunos jerarcas policiales, como (Hugo) Campos Hermida”, señaló Pereyra tras comparecer ante la Justicia.

El ex fotógrafo policial “pedía que lo lleváramos a una embajada extranjera, pero nosotros éramos legisladores y no podíamos ir a pedir la protección de un Estado extranjero, (por lo que) resolvimos, para protegerle la vida, entregarlo al ministro de Defensa Nacional (general Magnani)”, recordó Pereyra.

Bardesio pidió protección al diputado Héctor Gutiérrez Ruiz porque “temía ser ajusticiado por la policía uruguaya”, y tras ese requerimiento y para constatar su declaraciones es que se concreta la reunión con legisladores nacionalistas y del Partido Colorado.

Juan Raúl Ferreira, con sólo 18 años, era estudiante del Seminario, cuando el padre José Aguerre lo mandó buscar porque Wilson Ferreira Aldunate y Carlos Julio Pereyra se encontraban “en la rectoría”. Al llegar al lugar se encontró con varios legisladores reunidos con Bardesio.

“En un momento Wilson dijo que se parecía al protagonista del libro ‘El americano impasible’, de Ernest Hemingway”, recordó Ferreira. “¿Cómo alguien que no se atreve ni a mirar a los ojos es capaz de disponer de la vida ajena con tanta facilidad?”, se preguntó entonces Wilson, reveló su hijo.

Bardesio pidió “ser protegido de la policía, (por lo que) se lo entrega a las FFAA con un compromiso que no se cumple”. El senador y ex presidente Julio María Sanguinetti, entonces ministro de Educación y Cultura, “fue el nexo (entre los legisladores) con el Poder Ejecutivo”, recordó. El general Magnani “rompió el acuerdo y lo entregó al Ministerio del Interior”. Bardesio cambió su declaración y nunca declaró ante la Justicia, para luego exiliarse en varios países como Canadá, México y Argentina “siempre con su nombre”, señaló.

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