Carlos Melgarejo. Uno de los fundadores de Contrafarsa

"Estoy feliz por él y por el país"

Los Melgarejo tienen una vieja historia con nuestro país. Los hermanos Gabriel y Carlos volvieron del exilio siendo niños, junto a su padre, militante socialista, Artigas.

Desde allí no han parado. Su padre fue edil por el PS, presidente de la Junta Departamental, diputado, presidente del Club Cerrito. Sus hijos se metieron de lleno en la murga de botijas El Firulete, fundada el 10 de agosto de 1980, festejando el día del niño en la Mesa 3, cooperativa de viviendas de Sayago. Allí graban, junto a Rubén Olivera, el «Himno a las Cooperativas», bastión de la lucha contra la dictadura. En 1986 El Firulete participa en los festejos del Carnaval de Durazno. No aguantan más y en el 87 se largan al Concurso Oficial. Fue la «murga joven» de aquella época. Hasta que en 1991 logra el Primer Premio en el Concurso, Primer Premio en el desfile y Primer Premio al mejor libreto Alvaro García. Antes y después compartieron escenarios y discos con Mauricio Ubal, Níquel, Daniel Viglietti, Mariana Ingold, Osvaldo Fattoruso, Ruben Rada, Fernando Cabrera, Mandrake Wolf, Cuarteto La Otra, viajan a Argentina en varias oportunidades, editan un CD. Se vuelven un clásico del Carnaval. Tuvieron un paréntesis entre el 94 y el 96. Hace tres años que dejaron de salir. En todos los años que salieron Alvaro fue su letrista. En los primeros años escribía todo, presentación, popurrí y despedida. También salía y actuaba y cantaba. Después ya no salió y sólo escribió presentaciones y despedidas.

 

Carlos Melgarejo: «Estoy muy feliz.»

Carlos es el grandote de Contrafarsa, inconfundible además por su voz, muy particular, cuasi afónica, siempre con una polenta emocional que contagiaba, y por ser uno de los alma mater de Contrafarsa.

«Estoy muy feliz con lo que le está pasando a Alvaro. Somos muy amigos. Cotidianamente. Es toda una vida juntos, desde casi gurises hasta tener gurises grandes. Soy muy pasional en esto. Qué decirte. Tanto es así que nos está dando una mano en un proyecto nuevo, por el cual tuvimos una comida el fin de semana.

De él aprendí muchísimo. Tanto que hasta en un momento me largué yo también a escribir. Una persona con una calidad humana impresionante. En el 2002, como tantos uruguayos, perdió sus trabajos. Y debió emigrar a Brasil. Con todo el dolor del alma. Le fue muy bien. Llegó a gerente de la Pirelli. Pero cada vez que podía se venía y en los ratos que estaba buscaba alguna posibilidad laboral para venirse. Siguió escribiendo para la «Contra». La despedida del 2004 fue premonitoria. Describía toda la odisea de un uruguayo recorriendo el mundo, deseando volver. Estaba hablando desde su dolor también.

Y culminaba: «un Uruguay se muere y otro va a comenzar.» Y fue así para el Uruguay todo y para Alvaro también, porque le ofrecieron venir a la Corporación Nacional para el Desarrollo. Era un abismo de dinero en relación a lo que ganaba allá y a las perspectivas que tenía por delante. No dudó y se vino de inmediato. Alvaro siempre fue un militante y ahí lo volvió a demostrar.

 

«Volviendo a casa de madrugada»

Así se llama el libro que editó Trilce, con prólogo de Milita Alfaro y el Laco Domínguez. Allí están diez de las retiradas de Alvaro. En sus letras está él. Es un tipo muy directo, muy frontal, muy transparente. Alvaro no esconde nada.

Es bien sencillo, bien uruguayo. Tiene la plena capacidad de interpretar lo que siente la gente, él mismo, y darle forma poética, echando luz sobre la realidad, marcando un camino posible para la esperanza. Alvaro es muy claro, muy concreto en lo que ve y cómo lo expresa.

 

«En el 87 fue a probarse y lo bocharon»

La nuestra era una murga que venía de cuando éramos botijas. Alvaro se vino a probar en el 87 para cantar y lo bocharon. Pero siguió en la vuelta. Ese año se fue Enrique González, que era el mayor que había organizado la murga desde chicos. Y precisábamos un letrista. Como Alvaro tenía algo de experiencia agarró él. Y ahí no paró más.»

 

·El estilo Contrafarsa»

Si hay un estilo Contrafarsa, una huella, eso lo hicieron fundamentalmente Alvaro en las letras y el Pitufo en la selección y en los arreglos musicales. Eso es así. Eran dos formas muy armónicas de expresar la belleza de sentimientos muy intensos. La Contra tenía una identidad muy fuerte, con una historia en común de muchos años, de muchas peripecias, y con la característica de ser cooperativa, algo muy sentido, muy rico. Alvaro siempre interpretó todo eso de una forma natural. El marcó un rumbo, una forma de escribir. El siente el Carnaval con legítimo orgullo. Por eso ayer, cuando hablamos de todo esto que le está pasando, un poco entre comillas, me decía enojado: «Fijate que me pusieron ‘ex letrista’ y yo soy letrista de murga.»

Alvaro es así. Es de una forma. Tanto es así que el otro día, con cuatro o cinco compañeros de la vieja guardia de la Contra, nos venimos juntando con un grupo de jóvenes para salir este año en Carnaval, con La Cofradía. Así se llama. Bueno, Alvaro ya nos entregó la presentación el otro día. Así que si pasamos la prueba de admisión, como creo, Carnaval va a tener este año una letra escrita por el ministro de Economía. Algo que parece insólito, pero que muestra lo que es este país, por suerte. Alvaro se merecía este honor y esta responsabilidad. Y nuestro país se merece un tipo como Alvaro.»

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje