Controladores aéreos interrumpieron medidas: gobierno definía esencialidad
El ministro concurrió a la Comisión de Defensa Nacional de Diputados junto al subsecretario Jorge Menéndez y el comandante Enrique Bonelli. Todo parece indicar que en esta jornada de miércoles se establecerá, por parte de las autoridades nacionales, el régimen de trabajo que, sin margen a otras interpretaciones, deberá ceñirse el personal afectado a las maniobras aéreas del aeropuerto de Carrasco.
«Si el régimen indica que deben realizarse 20 operaciones por hora es inconcebible que se realicen las 6 operaciones que hoy se llevan a cabo» sentenció Bayardi. La OACI (Organización de Aviación Civil Internacional) establece como mínimo que en las terminales aéreas internacionales las operaciones de arribo deben aproximarse a las 20 por hora, 24 controles por hora de aviones en aproximación y 30 operaciones de sobrevuelo. En Carrasco, en jornadas normales, el tráfico aéreo no supera los movimientos de 12 aviones por hora. En el marco de este conflicto, los controladores aéreos trabajan en régimen procedural, que significa que se comunican a las aeronaves y con su ruta de vuelo, de la misma forma que si el radar del aeropuerto no estuviera activo. Esto determina que las operaciones se distancian por más de 10 minutos entre una y otra. El titular de Defensa Nacional alertó que está vigente un decreto por el cual se descontarán de los salarios las jornadas u horas que las medidas gremiales provoquen por el conflicto. «Si se persiste en las medidas que afecten el trabajo, cabe la posibilidad de la pérdida del puesto laboral o en su defecto, la anulación del contrato de trabajo». Consideró que «si existe un problema (con los controladores) relativo a la interpretación de la esencialidad, en lo personal no tengo problemas de emitir nuevamente otro decreto de esencialidad». Bayardi recordó que ya existe un decreto de ese tenor desde diciembre del año 2007 cuando una situación conflictiva tuvo también a mal traer las operaciones aéreas en la terminal de Carrasco. El ministro de Defensa consideró que hasta el momento el gobierno ha sido «tolerante» en la búsqueda de la solución más conveniente en el marco del actual conflicto, pero que «si se da por cerrada la negociación o lo único que se plantea son las mismas reivindicaciones, no hay más espacio por el momento». Bayardi confesó que desde el gobierno «aportamos lo que podíamos aportar, que era el incremento que podíamos dar en tickets de alimentación, para salarios que son nominales del orden 29.000 pesos, y admitamos que significa un incremento como no se está dando en otras áreas de la Administración Pública».
El director nacional de Trabajo, Julio Baraibar, confirmó ayer a LA REPUBLICA que, en caso de no haber una rápida solución en el conflicto que mantienen los controladores aéreos del Aeropuerto de Carrasco, «el Ministerio de Trabajo firmará la esencialidad del servicio entre mañana (por hoy) y el jueves». Baraibar señaló que «Uruguay no puede darse el lujo de poner en riesgo vidas humanas y, además, el prestigio de su aeropuerto», sentenció. «En nuestro país nunca se cayó un avión, pero si eso llega a ocurrir porque un grupo de trabajadores realiza medidas gremiales que no son adecuadas, sería un disparate», expresó el jerarca del Ministerio de Trabajo. «Al Poder Ejecutivo se le está acabando la paciencia y este tema se debe resolver a la brevedad», advirtió Baraibar. En este contexto, el director nacional de Trabajo aclaró que «no se está en contra de las medidas gremiales, sino que lo que se cuestiona es el paro de actividades y el efecto que el mismo puede traer aparejado». Acto seguido agregó: «Si quieren hacer medidas que hagan cualquiera, menos el paro», concluyó. Al cierre de esta edición, la Asociación de Controladores Aéreos resolvió la interrupción de medidas gremiales a la espera del resultado de las negociaciones. Una muy concurrida asamblea analizó los caminos a seguir por la gremial en base a los dichos vertidos ayer por el ministro de Defensa, José Bayardi. Si bien la intención era la de continuar con las medidas de conflicto, por razones estratégicas se decidió «interrumpirlas» y aceptar en forma transitoria la fórmula ofrecida por el gobierno.
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