La Columna de Sherlock

Batlle no quiere la refinería de Ancap

Sherlock tuvo que ir el 30 de diciembre al Edificio Libertad por trámites personales. Fue así que uno de los funcionarios, de esos que se enteran de todo, le comentó sobre las dos reuniones que tuvo el presidente Jorge Batlle con los senadores Luis Alberto Heber, Francisco Gallinal, Jorge Larrañaga y Wilson Sanabria. En esos encuentros se habló de los vetos al Presupuesto.

–¿Se habló sobre algo más?, preguntó Sherlock sin muchas esperanzas de pescar algo nuevo, pero no fue así.

–Se habló y fue de la refinería de Ancap, tema que a Batlle lo tiene sin dormir.

–¿Y?

–Que el Presi está jugado a que este año la elimina y la saca de circulación.

–¿Y los legisladores qué le respondieron?

–Le dieron a entender que esa no se la llevan, pero igual Batlle insistió con cada uno de ellos hasta su despedida en la puerta misma de su despacho.

–¿Testigos?

–Sí, en todas las reuniones estuvo siempre el doctor Raúl Lago, su secretario, aseguró la fuente.

«Los Michelini» se la juegan

Sherlock salió a caminar en el primer día del tercer milenio tratando de encontrarle algo especial a esas horas. Es que durante muchos años se la pasó pensando como sería 2001, qué lo emocionaría y qué no. Y la verdad que cuando se paró frente al mar y miró hacia el horizonte se encontró con que no había nada nuevo. Su única certeza fue saber que detrás del horizonte solo existen dudas.

–¿Cómo anda don Sherlock?, fue lo que escuchó detrás de una rocas. Era una vieja fuente que desafiaba al sol, mientras mojaba las ‘patitas’ dentro del agua.

–¿Qué hace, se va a cocinar?, fueron las primeras palabras del investigador.

–Aunque usted no lo crea, tengo algo para su cosecha.

–Y ya que estamos y como el comienzo del año viene de seca, largue que me achicharro si no encuentro una sombra.

–La señora madre de «los Michelini», doña Elisa Dellepiane, dijo en una reunión de amigas y con motivo de estas fiestas, que sus dos hijos –Rafael y Felipe– no van a dar un paso atrás hasta que logren reunificar al EP con el Nuevo Espacio, comentó el informante.

–¿Hay fecha?

–No, fecha no hay, pero le aseguro que si doña Elisa lo dice, délo por hecho.

–No lo dudo, comentó Sherlock, quien salió corriendo en busca de un poco de sombra porque ya se le derretía hasta la sombrilla.

El día que los del FA pusieron la foto de Batlle

Sherlock logró que un tachero amigo lo sacara a pasear ayer lunes, luego del recorrido a pie por la costa montevideana. En una de las vueltas recaló en la esquina de Camino Carrasco y Bolivia, donde están las cooperativas de Zona 3 y Zona 6.

Mientras buscaba reconocer el apartamento de algún amigo, se llevó la sorpresa de que en la mayoría de las ventanas había un mismo papel pegado. En un principio no pudo distinguir si ese bendito papel era un cartel de algún partido político o de algún cantor de moda. «También puede ser de un jugador de fútbol», dijo el tachero, quien prefirió bajar para conocer al objetivo no identificado.

–Es un suplemento de LA REPUBLICA, creo que la tapa.

–Bingo, es el suplemento con la foto de Jorge Batlle y Juan Gelman, y en una zona frenteamplista, recordó Sherlock.

–El del juicio final, acotó el tachero, siempre bien informado.

El Ñato prepara las mamaderas

En los últimos días de diciembre el Movimiento de Participación Popular inició un nuevo relacionamiento con la prensa, invitando a los periodistas a cenar en un club céntrico de Montevideo.

Marcos Abelenda fue el que inició el fuego, pero se entregó a las de poco andar. En cambio el que no se entregó nunca fue el senador Arturo Dubra, quien mostró excelentes condiciones de mozo. En un brazo llevaba la botella de whisky y en la otra el pomelo, sirvieno sin parar durante toda la noche.

Pero la sorpresa fue que el senador Eleuterio Fernández Huidobro se retiró tempranito, lo que motivó que Sherlock investigara.

–Es que está por ser padre y se ha vuelto muy prolijo, dijo un alto dirigente del MLN, que prefirió el anonimato, y que sacó al sabueso de la duda.

Ante tremenda noticia, Sherlock juró que no se lo contaba a nadie, durante ese año. Y se fue pensando que el diputado Carlos Pita, quien acaba de ser papá otra vez, podría darle unas clases de cuidados.

Barrios y su disyuntiva: legislador o cantor

De los muchos festejos que se realizaron en las últimas semanas de diciembre, con motivo del inminente nuevo siglo, se destacó nítidamente la realizada en el primer piso del edificio anexo del Palacio Legislativo, por la bancada del Encuentro Progresista-Frente Amplio. La misma dio comienzo a las 13 horas para finalizar ya caída la noche, siempre bien regada y con puntos altos que mostraron una alegría desbordante.

Sobre la 20 horas, no se sabe por qué razón, comenzó a despertarse el impulso tanguero de algunos de los presentes, entre ellos del diputado rochense y socialista Artigas (chueco) Barrios, que mostró tener un repertorio importante, en el que a pura capela desfilaron varios de los más grandes letristas de la música ciudadana.

La calidad interpretativa mostrada por el legislador hizo que muchos de los presentes se preguntaran si no sería mejor para el nada improvisado cantor dedicarse profesionalmente a la interpretación musical, que a la árida política, en la que los sinsabores son más que las satisfacciones.

Hierro y Ligia bailaron con la pícara FEUU

Ya de vuelta a casa, Sherlock se sentó a escribir con una copa de champagne como única compañía. Pero cuando terminaba de escribir su sección, sonó el teléfono.

–Le hablamos desde Las Flores, tenemos algo que le puede servir, se escuchó desde el otro lado de la línea telefónica…

–Breve y adelante, dijo Sherlock con su tradicional impertinencia.

–En la noche del 31 hubo flor de baile en la calle, porque la verdad que nos habíamos tomado hasta el agua del mar.

–¿Para eso me llama?

–Tranquilo que hay más. Los que más movieron el cuerpo fueron Luis Hierro López y su esposa, Ligia Almitrán. La frustrada primera dama mostró sus buenas dotes de bailarina, como cuando militaba en la FEUU.

–¿Y?

–Que en un momento, un pícaro muchacho le colocó al Vice un pegotín de la FEUU, esos de la manito.

–¿Y?

–Como siempre, Hierro no se dio cuenta y bailó toda la noche con el pegotín.

–Tarea cumplida, dijo Sherlock y apagó la computadora, sin escribir ninguna línea más porque a lo mejor Ligia, algún día, le hace una entrevista en Radio Sarandí.

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