Plan Cóndor. Una entrevista de LA REPUBLICA de 2002 modifica la historia oficial brasileña

Asamblea legislativa brasileña concluye que hay indicios de asesinato de Goulart

La Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa de Rio Grande do Sul aprobó este miércoles el informe final sobre la investigadora parlamentaria por la muerte del ex presidente João Goulart y concluyó que «existen fuertes indicios» sobre su eventual asesinato en Argentina en 1976 en el marco del Plan Cóndor.

Los legisladores estaduales gaúchos reabrieron la investigadora que había funcionado tres años atrás y trabajaron durante otros 120 días para escuchar nuevos testimonios presentados por el hijo y los nietos de «Jango», ante la aparición pública de la confesión del ex agente de inteligencia uruguayo, Mario Barreiro Neira. Barreiro Neira había declarado a LA REPUBLICA en 2002 y ratificado en 2007 a otros medios de prensa brasileños, que intervino en el denominado «Plan Escorpión» por el que João Goulart fue vigilado en Uruguay durante su exilio hasta que la dictadura brasileña decidió su ejecución por temor a un retorno del mandatario derrocado en 1964. El ex agente uruguayo, recluido en una cárcel de Porto Alegre por delitos comunes, mantuvo ante la investigadora parlamentaria su versión de que Goulart no murió de un ataque al corazón, como se dijo oficialmente, sino que se le provocó un infarto a través de un cambio de los medicamentos que tomaba por su afección cardíaca. Mario Barreiro declaró que en la preparación de esa pastilla mortal intervino el médico forense uruguayo Carlos Milies, a quien también implicó en el atentado con vinos envenenados que en 1978 provocaron la muerte de Cecilia Fontana de Heber, esposa del dirigente blanco Mario Heber y madre del hoy senador Luis Alberto Heber. En su testimonio, Barreiro Neira afirmó que la muerte de Goulart se resolvió en una reunión en Montevideo, donde intervinieron el general Luis V. Queirolo, otro coronel uruguayo que no identificó, el represor brasileño Sergio Paranhos Fleury (DOPS) y el agente de la CIA Frederick W. Latrash. Agregó que la ejecución del homicidio en Argentina contó con la colaboración de un agente del SIDE denominado Héctor Rodríguez, quien estaba infiltrado como administrativo del Hotel Liberty en Buenos Aires, donde habría realizado tareas de vigilancia sobre el senador uruguayo Zelmar Michelini, asesinado en mayo de 1976. Otro de los testimonios destacados por la comisión investigadora fue el del activista en derechos humanos Jair Krischke, quien no dudó en calificar como verosímil la versión de Barreiro Neira y subrayó que existen otros elementos que confirmarían que la muerte de João Goulart fue otro de los crímenes de la coordinación represiva de las dictaduras.

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