Un año del nuevo sistema tributario
Luego de un extenso proceso de debate, que llevó aproximadamente un año, el Frente Amplio definió remitir al Parlamento en 2006 el proyecto de ley de
reforma tributaria, que incluía la sustitución del Impuesto a las Retribuciones Personales por el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), pero también la eliminación de otros 14 tributos, como por ejemplo el Impuesto a la Contribución al Financiamiento de la Seguridad Social (Cofis), el Impuesto a los Activos de las Empresas Bancarias (Imaba) o el Específico a los Servicios de Salud (Imessa).
Por otro lado, se redujo en un punto la tasa máxima del IVA y también se bajó la tasa mínima de dicho impuesto. La ley también creó el Impuesto a la Renta de las Actividades Empresariales que grava las rentas de fuente uruguaya de las empresas y de las sociedades comerciales. Determinó porcentajes de imposición para los depósitos bancarios en moneda extranjera.
En otro orden prohibió la constitución de Sociedades Anónimas Financieras de Inversión (SAFI) así como la adecuación de las existentes al régimen de tributación de las sociedades en general no más allá del 31 de diciembre de 2010. En lo atinente al secreto bancario, se entendió conveniente mantener los criterios establecidos a nivel legal para su levantamiento preceptivo a efectos fiscales.
Al cumplirse casi un año de la puesta en funcionamiento del nuevo sistema tributario y luego de varios dictámenes en contra, de parte de la Justicia, sobre la constitucionalidad de aplicar el IRPF a los jubilados, el gobierno decidió modificar dicho aspecto.
Es así que en mayo pasado entró en vigencia el Impuesto a la Asistencia de la Seguridad Social (IASS), que sustituyó el IRPF a los jubilados, estableciéndose el incremento del mínimo no imponible en $ 14.200.
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