EL PROBLEMA DEL APELLIDO
El hecho de haber estado preso marcó produndamente no sólo a Lissidini, sino también a su familia, ya que, según dijo su hija, a quien hace más de un año y medio que no ve, tuvo que irse del país pues no conseguía trabajo y si bien él no lo marca ese hecho como única causa, su apellido tuvo mucho que ver.
«A pesar de que estuve preso 57 días, para mí fueron como años», y esos días y lo ocurrido posteriormente fue marcando a su familia.
El ex director de Aduanas estuvo recluido en la una cárcel de Colonia, adonde volvió tiempo después para donar una computadora. Sobre su situación judicial actual dijo, «actualmente hay casación de la sentencia de segunda instancia que me condena a un delito de coautoría de usurpación de funciones, eso pasó primero a vista del ministerio público fiscal, y el Fiscal de Corte hace unos días, en un dictamen, dijo que no está de acuerdo con la casación interpuesta, por lo tanto no estaría de acuerdo con el fallo de la condena».
Compartí tu opinión con toda la comunidad