Trabajo de Investigadora abrió un áspero debate en Diputados
Ocurre pocas veces en el ámbito parlamentario pero, cuando pasa, se nota.
Los diputados le pusieron ayer punto final al trabajo de un año y medio de una comisión investigadora pero no sin antes cruzarse reproches, insultos, acusaciones y amenazas, entre propios y ajenos. La investigadora aludida fue la que analizó los motivos, causas y consecuencias por las que el gobierno decidió rehabilitar en sus funciones al economista Luis Porto luego de que éste fuera pasible de sanciones profesionales impartidas por el Banco Central tras la crisis financiera del año 2002. Porto, luego de integrar la cooperativa de crédito Caycu, una de las tantas instituciones financieras liquidadas por el gobierno, fue uno de los economistas inhabilitados por el Banco Central para desempeñarse en el sistema financiero, tras el descalabro económico que devastó el país hace 6 años. Luego, se le retiró la sanción por parte de un tribunal arbitral del mismo Central. Posteriormente a esta última determinación oficial, libre ya de culpa y responsabilidad, el economista fue contratado por el Ministerio de Economía y Finanzas como Director de la Unidad de Apoyo al Sector Privado.
Este devenir de hechos fue advertido por la oposición como por lo menos- «desprolijo». El diputado colorado de Vamos Uruguay, Germán Cardozo, promovió a fines del 2006 la creación de una comisión investigadora con el apoyo del Partido Nacional y, a regañadientes, del Frente Amplio, que entendía que no habían motivos suficientes para conformar una investigación parlamentaria sobre el asunto, pero bueh…al final dio sus votos.
Pasaron los meses de 2007 y la investigadora citó y tomó declaraciones de todos los que ésta entendía debían declarar. Edgardo Carvalho y Gerardo Rey, que formaron parte del tribunal del BCU que rehabilitó a Porto, el mismo Luis Porto, Alvaro Correa (el director del Central que votó en contra de habilitar al economista), el superintendente de instituciones de intermediación financiera Fernando Barrán y el directorio del Banco Central en pleno, fueron los que desfilaron por la comisión durante todo el año pasado. La comisión terminó su labor sin informes finales salvo el que hicieron los representantes del Frente Amplio que integraron ese órgano. Y así llegamos al febril día de ayer en el que desde la izquierda se acusó a los partidos Colorado y Nacional de reclamar una investigadora parlamentaria y que luego éstos no redactaran a que conclusión habían arribado. «No hay informes en minoría. La oposición tendría que ser más responsable en este sentido. Es poco serio» disparó en cierto momento la diputada Silvana Charlone, legisladora que luego recibió un simpático adjetivo de la bancada colorada. Pero aguarde, eso lo desarrollaremos en un ratito.
Gritos, reproches y más gritos
Jorge Orrico, de Asamblea Uruguay, fue el informante de la bancada oficialista sobre las conclusiones a las que había arribado según su entender- la investigadora del «caso Porto». Habló y habló sobre la gestión «intachable» del economista en cuestión y destacó que él había redactado su informe final «el 8 de octubre del año pasado» y que «otros, no».
El quincista José Amorín, en falta por no haber redactado el famoso informe, dijo no obstante en sala, que sobre la rehabilitación de Luis Porto se había actuado en forma cuestionable y que en ello se había sopesado el hecho de que el economista «es amigo del ministro (Danilo) Astori».
Germán Cardozo calificó de «siniestra» la gestión profesional de Porto y que, el gobierno en general y el tribunal de conducta del BCU en particular, habían «actuado en las sombras».
El otro asambleísta Enrique Pintado intentó laudar salomónicamente la sesión pero con muy poco éxito, diciendo que «hay que terminar un tema que nunca debió haber empezado». Nadie lo escuchó. La diputada blanca Adriana Peña desempolvó una frase nunca confirmada del ministro Astori cuando éste habría dicho que «a los amigos no se los deja en el camino» y que «por eso se rehabilitó a Porto y se lo contrató en el MEF». A esta altura de los hechos ya poco se podía agregar medianamente coherente, por eso, de un lado y del otro se comenzó a acusar y a insultar.
«Acá nadie habla de cuando el presidente Jorge Batlle, en forma secreta, le transfirió dinero público a los bancos… hay que ser coherentes» gritó Charlone mirando a la menguada bancada colorada.
A lo que, enarbolando la voz, Germán Cardozo respondió: «¡Ja!…¿coherentes se dijo? ¿se olvidan cuando cierta diputada en el 2002 ejercía casi de porrista, motivando y exaltando a las barras?… eso no es ser coherente!!».
Charlone se dio por aludida en esa simpática figura y la bancada del FA se paró en seco. «Largá la pasta base muchacho» le gritó Orrico; «aflojá Cardozo» le espetó el socialista Gustavo Bernini; «desgraciado» y «atrevido» fueron otros de los tantos calificativos que las legisladoras esgrimieron hacia el diputado de Vamos Uruguay. El denso ambiente motivó un cuarto intermedio para apaciguar los ánimos. Finalmente, 44 votos afirmativos en 59 diputados presentes (son 99; faltaban 40) entendieron que no existieron motivos espúreos y sombríos en la rehabilitación del economista Luis Porto.
Al cierre de esta edición, se trataba la ley sobre derechos y obligaciones de pacientes y usuarios de los servicios de Salud.
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