En la ELAM. En uno de los días más felices de su vida, emocionado hasta las lágrimas

Tabaré: Un Uruguay mejor es posible

Ayer Tabaré sintió orgullo del esfuerzo que están haciendo. Del amor, de la vocación, por el compromiso humano con que están encarando una medicina solidaria.

Ayer Tabaré se sintió orgulloso de ser uruguayo, también de ser médico, también – como ellos – de provenir de un hogar humilde y de trabajo. Ayer Tabaré se sintió agradecido -y hasta avergonzado- de la enorme solidaridad del pueblo cubano. Ayer Tabaré se sintió muy honrado y feliz de ser el Presidente de «un Uruguay mejor es posible.»

La ELAM, Escuela Latinoamericana de Medicina, agrupa a miles de estudiantes de Medicina de 29 países, la mayoría latinoamericanos, pero también africanos y hasta norteamericanos (sí señor). En el centro que está en La Habana estudian y viven los que estudian primer y segundo año. En las facultades de las distintas regiones se reparten los que estudian grados superiores. No pagan nada. Sí, leyó bien. No pagan nada. Conviven en villas estudiantiles, reciben alimentación, libros, materiales, amor, alegría, esperanza en ellos como futuros médicos y seres humanos. No pagan nada. Y se eligen entre los más humildes de cada país. De entre los que viven más lejos de la capital y de las grandes ciudades.

Una Cuba que teniendo 11 millones de habitantes tiene una mortalidad infantil x 1.000 nacidos vivos, de 5,3. Que tiene una mortalidad de menores de 5 años, por mil, de 7,17.

Que superiores a 5 años, la supervivencia es de 99,67.

Que tiene una mortalidad materna, por 100.000 nacimientos, de 49,4. Y que tiene una expectativa de vida de 77 años. En Cuba existen 71.489 médicos y 280 hospitales completos.Esa Cuba que tanto hace por su pueblo, también lo hace por los demás.

 

Una mañana cargada

Arrancó con gran emotividad en el homenaje a Martí. Había comenzado con lluvia, pero ahí abrió y se puso celeste. Media hora después llegamos a la ELAM. Un centro estudiantil con todo lo necesario para vivir y estudiar. Formado entre multitudianarias banderas latinoamericanas, un grupo de jóvenes hace guardia de honor para el arribo de la delegación. Les hicimos algunas preguntas.

«Yo me llamo Jose Pablo, soy de Salto, tengo 20 años y estoy en segundo», nos cuenta uno de los abanderados. «Yo soy Patricia, de Canelones, y hace un año y medio vivo acá. En total somos 600 y algo en todo el país. Ya se recibieron como 130. Son seis años y algunos después hacen posgrado».

«¿ A casa?», pregunta Pepe. «A casa vamos una vez por año. A veces dos. El pasaje tenemos que pagarlo nosotros y a veces se hace difícil para las familias. Ahora en unas semanas estaremos de vacaciones e iremos para allá».

«Se extraña», dice Patricia. «Pero bien vale el esfuerzo que estamos haciendo. Y nuestros padres, que nos extrañan también. Pero, imaginate, en Uruguay no podríamos estar estudiando porque no podríamos pagarnos alojamiento, comida, libros, en Montevideo, como nos dan aquí. Además del nivel que todo el mundo dice que tiene la medicina en Cuba».

«Y cómo es la experiencia (son divinos estos gurises, bien nuestros, afectuosos, hablan desde adentro, sencillo, sonríen timidones, son bien del interior)… y cómo es la experiencia de vivir en una villa con tantos estudiantes de tantos países».

Pepe: «La experiencia es grandiosa, grandiosa. No te puedo explicar lo que es. Convivir así, todo entre jóvenes, que estamos todos solos, es fabuloso. Conocés otras personas, otras costumbres…. ves el mundo de otra manera».

Patricia: «Los africanos están en provincia. De Nigeria, árabes, de Guinea Ecuatorial, de Cabo Verde. Acá donde estamos nosotros hay de 21 países, la mayoría latinoamericanos. Es algo precioso que te permite querer más a la gente. No sé cómo explicarte…».

 

¿Qué se siente ser los abanderados, como  en la escuela?

Patricia: «Y, la verdad que es un orgullo. Y, bueno, tener la oportunidad de saludar al Presidente es algo que todavía no podemos creer. Porque capaz que ni en Montevideo tenés una oportunidad así. A uno lo llena. Y es como un premio de la vida, ¿no? A uno y a nuestras familias».

A ver si logro explicar lo que quiero preguntarles. Ustedes no tuvieron chance de experimentar cómo es en otros países, ni siquiera en el nuestro, pero ¿cómo es estudiar Medicina en Cuba y junto con jóvenes de tantos países ?

¿Cuál es el concepto que viven aquí sobre la Medicina?

Pepe: A nosotros nos enseñan una medicina preventiva. Que el enfermo no vaya al consultorio, sino que el médico vaya al ciudadano y le enseñe a prevenir la enfermedad. Se nos hace mucho énfasis en lo que son los valores de solidaridad. Un médico realmente comunitario, sin que sea un ente. Que viva para los demás y no para su bolsillo. Que vea al paciente como persona y no como un billete. Que sea humilde. Que no se crea más que nadie. Que sea más humano».

Al lado hay un flaco, con otra bandera, que se muere por participar. «Me llamo Juan Ugarte, también soy de Uruguay. Tengo 20 años. La experiencia es buenísima. Acá te quieren enseñar de verdad. Yo, por ejemplo, que soy de Rivera, si fuera a estudiar a Montevideo, por más Universidad pública, tendría que ir a vivir allá. ¿Y cómo? Acá te dan todo. Quieren que vos estudies, eso sí. Te ayudan y te dan los valores de ser más humanitario».

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