Argentina reanudó en las últimas horas el suministro de energía brasileña a Uruguay a través de la represa de Salto Grande, flujo que había sido suspendido la semana pasada por un mayor consumo en el vecino país.
Rey afirmó que, por el déficit energético de la Argentina, se “acordó” suspender los envíos de entre 200 y 250 MW de electricidad que a comienzos de mayo se definió que Brasil enviaría a Uruguay a través de la Argentina, más allá de la interconexión uruguayo-brasileña, con una capacidad máxima de 70 MW. “Como nosotros mejoramos un poco la situación en el río Negro, dejamos que la Argentina tome más energía importada desde Brasil, obligada por el pico energético de consumo. Mientras, nosotros usamos las reservas”, indicó Rey la semana pasada, al explicar el “corte” argentino.
Durante el impasse, las autoridades energéticas tomaron los 70 MW desde Rivera y la energía generada de todas las represas.
A raíz de la baja en la producción energética, en Uruguay se adoptaron restricciones de consumo, que abarcó tanto a dependencias estatales como comercios, empresas privadas y consumo doméstico. Además, se establecieron mecanismos de fiscalización.
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