El gobierno ha sido extremadamente cauto en sus manifestaciones respecto a la existencia o no de petróleo en la plataforma continental uruguaya. Empero, en recientes comentarios ha dejado traslucir un creciente optimismo respecto al avance de las investigaciones. “El derecho a soñar aumentó”, dijo a mediados de mayo el ministro de Industria, Daniel Martínez, en un desayuno de trabajo convocado por la Cámara Española de Comercio, Industria y Navegación.
Al informar acerca de los planes estratégicos de su cartera para los próximos 15 años, Martínez reveló que se encontró “un bolsón grande de gas” y que “eso puede significar mucho o nada”.
“Se encontró un lugar donde hay un bolsón grande de gas. Eso puede significar mucho o nada, no hay garantías, pero aumentó el derecho nuestro a soñar. En diciembre, en la Ronda Uruguay recibiremos a las grandes empresas petroleras para informar sobre los estudios sismológicos. Si todo sale bien, tenemos que pensar en siete u ocho años más para contar con petróleo nuestro”, afirmó.
Uruguay busca su propio petróleo desde comienzos del siglo XX: ya en 1912 se fundaba con esos fines, el Instituto de Geología y Perforaciones.
Con la creación de Ancap, en 1932, la exploración se concentró en el norte del país: Artigas, Salto, Rivera, Tacuarembó, Paysandú y Cerro Largo. A partir de 1934, Ancap inicia una serie de contrataciones que ya no suspenderá casi, en la búsqueda de petróleo.
La primera perforación de profundidad en Uruguay buscando petróleo, fue en Cerrillada, departamento de Rivera, buscando revelar la estructura y naturaleza geológica del subsuelo norteño. El pozo permitió descubrir la riqueza hídrica subterránea del Acuífero Guaraní.
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