Las causas abiertas por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura “coparon” las instalaciones del Juzgado de la calle Misiones ayer cuando dos ex comandantes en jefe y un teniente coronel retirado concurrieron a brindar testimonio ante la Justicia. Los ex comandantes en jefe de la dictadura Raúl Bendaham (Fuerza Aérea) y Rodolfo Invidio (Armada) concurrieron ayer ante el juez penal de 19º Turno, Luis Charles, para declarar en la causa del traslado clandestino de presos políticos en 1978.
La presencia de los ex jerarcas castrenses se produjo tras la decisión del ministro del Tribunal de Apelaciones de 2º Turno, Alfredo Gómez Tedeschi, de devolver el expediente al Juzgado para sustanciar nuevos interrogatorios tras los procesamientos del ex dictador Gregorio “Goyo” Alvarez y del marino Juan Carlos Larcebeau.
Los ex comandantes en jefe admitieron ante el juez Charles y la fiscal Mirtha Guianze que “si los subordinados salían al exterior, los mandos debían estar al tanto”, indicaron fuentes judiciales a LA REPUBLICA. En tanto, ante el juez penal de 1º Turno, Juan Carlos Fernández Lecchini, fueron interrogados el teniente coronel (r) Néstor Morales y la doctora María Elena Curbelo, en el marco de un careo. Curbelo dijo que “los interrogatorios” a presos políticos los determinaban los oficiales y no los médicos del hospital militar. El teniente Morales “quedó a cargo de la Sala 8″ tras la salida del comandante, por lo que “él conocía absolutamente todo y conocía la situación de Roberto (Luzardo) y la de otros detenidos que murieron, porque él presionó al médico para que le diera el alta, en momentos en que no podían dársela”, agregó.
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