Oposición arreció contra Astori en interpelación sin consecuencias
El doble llamado a sala de ayer de los ministros Danilo Astori, de Economía, y de Trabajo, Eduardo Bonomi, promovido por el diputado herrerista Pablo Abdala sobre el IRPF en las pasividades y por el estado de las jubilaciones y pensiones, estuvo precedido del anuncio tributario del gobierno hecho 24 horas antes de que la instancia parlamentaria se iniciara, que volvía viejo y caduco todo debate que sobre la validez y característica del impuesto en cuestión se pudiese llegar a dar.
No obstante ello, 8 horas y 8 minutos transcurrieron de cruce de, en algunos casos, gruesa munición retórica en una interpelación que culminó sin consecuencias políticas sobre los dos ministros. Sólo el diputado herrerista Gustavo Borsari pidió la renuncia del titular de Economía y Finanzas y le aconsejó además dedicarse a desarrollar su campaña electoral que, por otra parte, intuyó cercana.
Los rostros de unos y otros presagiaban una agitada interpelación. Los diputados del Partido Nacional mostraban su cara adusta a las 10:22 hs., cuando los ministros y subsecretarios de Economía y de Trabajo ingresaban a sala. De pique, cuando Astori pidió al plenario permiso para que también se sumaran a la sesión el presidente del BPS, Ernesto Murro, y el asesor del MEF, David Eibar, el diputado herrerista Jaime Trobo objetó que se autorizara el ingreso del asesor. Los colorados desoyeron a Trobo y votaron a favor. Lacalle Pou fue el único nacionalista que también se sumó a la mayoría permitiendo la presencia en sala del funcionario.
Primer round
«El objetivo fundamental de esta interpelación está cumplido. Reconocemos con satisfacción que se derogó el IRPF a las pasividades», disparó casi al comienzo de su intervención el diputado interpelante Pablo Abdala, al entender que los anuncios hechos el lunes pasado por parte del Poder Ejecutivo de crear el Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social (IASS) y modificar el núcleo de la tributación en las pasividades, saldaba en gran forma el motivo por el cual él había promovido el doble llamado a sala de los ministros.
Es más, el legislador atribuyó que por imperio de la interpelación el gobierno anunció la modificación del IRPF.
Sin embargo quedaba mucha tela por cortar. En un juego casi atemporal de los hechos, Abdala insistió en que el gobierno, en su afán de defender el gravamen en las pasividades, «puso en riesgo la institucionalidad» del país y que «la campaña» contra los fallos de la Suprema Corte de Justicia por los recursos presentados «provino del mismo gobierno y no de dirigentes aislados».
Un detalle nada menor que se constató durante toda la interpelación fue el hecho de que, desde la oposición no hubo abundancia de datos, ni se transitó detalladamente en porcentajes, gráficas, ni estadísticas sobre la forma en que el IRPF, este que tiene los días contados, incidía en la masa de los pasivos. El debate giró en áreas de la política y en lo jurídico más que nada. Al respecto, Abdala alertó a los representantes del gobierno que tuvieran en cuenta que bajo la égida del nuevo impuesto a aplicar en las pasividades, aquellos que se vieron beneficiados con la quita del IRPF tras el recurso presentado «estaban amparados» en la famosa «cosa juzgada», y que llegado el caso los eximía del alcance del nuevo gravamen. Muy pocos entendieron lo que quiso decir o dudaron del fundamento, a tal punto que el ministro Astori se refirió luego a esa idea señalando que el nuevo impuesto, el IASS, está fundamentado en que «el origen de las pasividades es distinto al del trabajo», que por eso se modificaba el IRPF a las jubilaciones, resaltando además no conocer «un solo caso de impuesto a la renta en el mundo que no compute a las pasividades».
Segundo round
Toda una línea de la bancada que ocupa el Frente Amplio en la Cámara baja estaba ocupada por los ministros convocados, los correspondientes subsecretarios Jorge Bruni y Mario Bergara, Trabajo y Economía respectivamente, por el presidente del BPS, Ernesto Murro y por el asesor del MEF en materia tributaria, Davi Eibe. Para empezar y con la aparente intención de disipar cualquier duda política al respecto, el ministro de Economía resaltó que «los gobiernos de izquierda se identifican con la justa distribución de los ingresos y con la de generar una vida digna. Toda la política fiscal que estamos aplicando está puesta en ese objetivo».
Prácticamente se ha hecho una costumbre que en las interpelaciones no falte la proyección de imágenes que ilustran una disertación, máxime si se trata de temas económicos.
Apoyado en gráficas de todo tipo y color, el titular del Ministerio de Economía habló de la «ruptura del pasado» en materia de política fiscal, prometió que «este gobierno terminará al final de su período recuperando el gasto público», que «no existe parangón en los anteriores gobiernos sobre gasto e ingresos» y que el gasto público «es producto de recursos genuinos» y que está «amparado en la expansión de la producción».
Mencionó reiteradamente que «la mejora de los ingresos en el Estado» está basada en un «mejor desempeño» de las oficinas responsables de la recaudación.
Destacó los destinos sociales que la recaudación viene teniendo, señalando que «el 28,8% del gasto público se ha destinado a los sectores más vulnerables», que para la llamada «emergencia social» se destinaron 200 millones de dólares, que se han mejorado sustancialmente las asignaciones familiares, que se viene aplicando una política de reinserción al mercado laboral de trabajadores con mucho tiempo desocupados, que se incrementaron las pasividades más bajas y que se ha revitalizado la política de asistencia a la vejez.
Un capítulo especial de la primera disertación de Astori estuvo referido a la Educación. «Al final del período (de gobierno) estaremos cumpliendo con el 4,5% del PBI para este sector, superando la media mundial y continental. Pasaremos de los 420 millones a los 1.500 millones de dólares destinados a este sector», sostuvo.
Astori aventó de antemano las acusaciones que luego provendrían de la oposición acerca de lo que se entiende como «desviaciones» del programa electoral del Frente Amplio con lo que hoy el gobierno viene aplicando en materia fiscal y tributaria.
Y dijo: «Nadie podría llegar a pensar que el Frente Amplio fuera a gobernar sin un impuesto a la renta», para agregar que el actual sistema tributario «está orientado a la luz del programa del FA».
Tercer round
En un tono más confrontativo, el ministro de Trabajo, que hasta este momento oficiaba de espectador de los argumentos que esgrimía Astori, se despachó diciendo que el actual gobierno recibió la administración «con las riquezas del país reducidas a la mitad». Y fue más explícito aún: «En el inicio del gobierno de Jorge Batlle el PBI era de 23.700 millones de dólares. Al final fue de 12.500 millones».
Estos datos le sirvieron al ministro para ilustrar semánticamente una escenografía tan pintoresca como lastimera.
«Cuando asumimos el gobierno, el país estaba en el subsuelo, con el ascensor roto y sin luz, así que, no nos pidan velocidad. No es intelectualmente honesto que nos reclamen eso», dijo Bonomi mirando, creo, a la bancada del Partido Nacional.
Luego acusó a los anteriores gobiernos de «jugar al achique» en materia fiscal y tributaria, queriendo señalar que si bien en aquellas administraciones la recaudación aumentaba, el gasto público lo menguaban.
Hurgando en la historia reciente, Bonomi llegó al origen del impuesto que tradicionalmente gravó a las pasividades destacando que los gobiernos que se sucedieron luego de la caída de la dictadura «aplicaron impuestos en base al decreto ley 15.294 del 23 de junio de 1982, que nunca derogaron y sí siempre modificaron».
Fallos «fallidos»
El ministro de Economía, Danilo Astori, afirmó ayer que «los fallos contradictorios de la Suprema Corte de Justicia vulne
raron la equidad tributaria», y que eso «hay que corregirlo». No obstante aclaró que el gobierno está convencido de que el IRPF es «constitucional» y que las pasividades son un «ingreso» y, por tanto, pasibles de ser gravadas.
«No hay que enredarse en la semántica de que renta no es ingreso», dijo, en el primer tramo de su intervención.
El ministro Astori defendió la justicia y equidad del nuevo sistema tributario, y dijo no conocer un solo caso de impuesto a la renta en el mundo que no compute a las pasividades.
Al respecto, basó su afirmación en antecedentes tanto internacionales como nacionales. Sobre esto último, sostuvo que el IRP es un ejemplo «aplastante» y recordó que el Partido Nacional aplicó este gravamen también a las rentas brutas de las pasividades, sin admitir deducciones de ningún tipo, y con tasas progresivas. Astori rechazó enfáticamente que el gobierno haya avasallado la independencia y separación de poderes y mucho menos que haya ejercido «presión». Sí se opuso a que sea el Poder Judicial el que termine diseñando las políticas públicas. No obstante, apuntó sus baterías contra un suelto editorial del diario El País fechado el 7 de agosto de 2007, titulado «Miren los recibos», en el cual se instaba, incluso a los ministros de la Suprema Corte de Justicia, a revisar lo descontado por el nuevo tributo. «Esto es presionar a la justicia» afirmó, al tiempo que lamentó el acto promovido por el Partido Independiente y al que se sumaron blancos, colorados y unas 300 personas más en las puertas de la sede de la Suprema Corte de Justicia el pasado 29 de abril.
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