Primera mujer buzo táctico del Ejército: sobrevivir bajo el agua
Y sólo a los más aptos, por su altísima exigencia física. De los Santos es, también, la primera mujer oficial del arma de Infantería. Por eso, no duda en autodefinirse como una «pionera».
A sus 28 años, tiene claro que la supervivencia no depende sólo de la fuerza sino también «del control de cada uno sobre sí mismo» y, en el caso del buceo, de «como respire» debajo del agua. Si bien no participó hasta ahora en misiones de riesgo, está preparada para hacerlo. Sobrevivir, bajo el agua, sobrevivir en un medio masculino, dos caras de una misma moneda: un desafío que se autoimpuso como mujer.
Así lo manifestó De los Santos días pasados en la sede de la Brigada de Infantería Nº 5, adonde recibió a LA REPUBLICA. Enfundada en su uniforme camuflado, la oficial explicó cual es la función de un buzo táctico y describió con detalle el equipo e instrumental de precisión que utiliza. En el patio de la unidad, los responsables de la misma habían desplegado los enseres necesarios incluido un bote, brújulas, un traje de neopreno con su tanque de oxígeno y un filoso cuchillo para que la explicación fuese muy didáctica. El cuchillo aclaró después la oficial puede salvar la vida del buzo en caso de quedar atrapado en la vegetación submarina.
«El objetivo de un buzo táctico es realizar operaciones militares utilizando el agua como medio para aproximarse, infiltrarse o para exfiltrarse, después de realizada una operación», manifestó.
Esta especialidad conlleva un riguroso entrenamiento de 4 semanas, buena parte de las cuales se la pasa uno debajo del agua. Esta preparación se efectúa en el Batallón Rincón de Infantería Mecanizado Nº 9. Una parte del duro aprendizaje se realiza en una cantera en Salto, y después en el río Uruguay.
El buceo, agrega, «requiere más que nada mucho control de la persona, porque estar bajo del agua y respirar a través de un caño, no es lo mismo que respirar fuera del agua. El aire es más pesado».
«Depende del control de cada uno y de como respire, se puede durar entre 45 minutos y 60 minutos debajo del agua. Yo lo más que he durado fueron 40 minutos»
De los Santos afirma que los instructores del curso no hicieron con ella diferencia alguna. «La verdad es que en el curso me trataron por igual, era una compañera más, éramos 22 y yo era la única mujer. Los instructores nunca me trataron ni me miraron distinto».
¿Discriminación? «No la he sufrido. Pero soy consciente que vivimos en una sociedad machista y como cada profesión en la cual la mujer quiere entrar, al principio, siempre es difícil. Es cuestión de ir abriendo camino, demostrando que una puede hacer lo mismo», afirmó.
¿Su vocación militar? «Mi padre es militar, pero aparte de eso, yo vivía en el Interior, cuando vine a Montevideo, se abría el liceo Militar para mujeres. Entonces ingresé. Y ahí terminé de darme cuenta que lo que quería era ser militar».
De los Santos asegura que en la profesión militar hay un aspecto menos publicitado que es el del «servicio». «El Ejército tiene como misión subsidiaria el apoyo a la comunidad, por ejemplo, en situaciones de emergencia cuando hay inundaciones, incendios. O muchas veces, dar una mano pintando escuelas. O cortar pasto».
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